Abogado Manuel Viera Sale Forzosamente de Cuba Tras Amenazas de Seguridad del Estado
domingo, 11 de enero de 2026
En pocas palabras
El abogado y activista cubano Manuel Viera ha sido forzado a abandonar Cuba, según denuncia, por presiones y amenazas de la Seguridad del Estado.
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Qué pasó
El horizonte cubano despidió a Manuel Viera, abogado y activista. Su partida no fue de libre albedrío, sino el resultado, según su testimonio, de un acoso implacable. La Seguridad del Estado le forzó a tomar la maleta, bajo una nube de presiones y amenazas constantes.
Viera lo dejó claro: su salida es un exilio forzado. Esta decisión amarga se tomó para proteger a los suyos, a su propia familia, ante un miedo que se hizo demasiado grande para ignorar.
Dónde y cuándo
Este adiós se selló en Cuba, una tarde de domingo 11 de enero de 2026. El escenario fue el de una Isla donde la tensión se palpa, y donde las miradas vigilantes no dan tregua. Los protagonistas: un hombre que lucha por sus ideas y un aparato de Estado que lo empuja hacia la frontera.
Viera relata años de citas, vigilancias y advertencias que le llegaron al alma, minando su paz. El ambiente, pesado, cargado de promesas de daño a sus seres queridos, pintaba un cuadro sombrío.
Por qué es importante
El caso de Manuel Viera es un espejo. Refleja la práctica del exilio forzado, una herramienta que, según muchos, utiliza el gobierno para controlar las voces disidentes. Su partida no es un hecho aislado; miles de cubanos han tomado el mismo camino, viendo la migración como la única vía frente a un sistema que penaliza la crítica.
Esta situación no solo silencia una voz dentro del país, sino que también priva a Cuba de valiosos debates y perspectivas internas. Para quienes se van, el exilio se convierte en un refugio, pero también en una plataforma desde donde seguir la lucha por la justicia y los derechos humanos.
Qué dicen las partes
Manuel Viera ha denunciado con firmeza las amenazas directas contra él y su hija. Declaró que los agentes intentaron quebrarlo psicológicamente, con advertencias explícitas sobre el bienestar de su familia. Es una táctica bien conocida y documentada por organizaciones de derechos humanos, que la señalan como un método de presión para acallar a los críticos.
Expertos y activistas coinciden. Afirman que estas salidas forzadas
"debilitan el tejido social cubano". Subrayan que la responsabilidad recae en un entorno represivo que no deja otra opción a quienes piensan diferente. La demanda, insisten, no es venganza, sino cambios políticos reales y el fin de la persecución.
Qué viene ahora
Aunque lejos de su tierra, Viera ha prometido que su voz no se apagará. Desde el exterior, seguirá denunciando lo que vivió en Cuba y los abusos que allí persisten. Su partida no es un final, sino el inicio de otra etapa de su activismo.
Mirando al futuro, Viera ha sido claro: regresará solo cuando existan condiciones de libertad y seguridad para hacerlo sin miedo. Mientras tanto, su historia se suma a la de muchos, manteniendo vivo el debate sobre la situación de los derechos humanos en la Isla.
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