Aduana de Holguín Frustra Contrabando Millonario de Especies Marinas

domingo, 25 de enero de 2026

En pocas palabras

En Holguín, aduaneros incautaron 121 kilos de tortuga carey y mariscos a una pareja que intentaba enviarlos a EE.UU., violando leyes de protección.

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Qué pasó

Imaginen una mañana cualquiera en el aeropuerto de Holguín, con el ir y venir habitual de maletas y sueños. De repente, la rutina se quiebra. Los oficiales de aduana, con esa mirada que lo ve todo, detuvieron una carga insólita: 121 kilogramos de tesoros marinos, entre masa de tortuga carey, cangrejo y langosta.

Una pareja, en su intento por volar hacia Estados Unidos, cargaba con este cargamento ilegal. La escena fue rápida, casi un destello: la detección, el decomiso, la multa impuesta. Y el cierre del telón, por ahora, con la pareja a disposición de la Policía.

Dónde y cuándo

La historia se coció en el Aeropuerto Internacional "Frank País", ahí, bajo el sol de Holguín, en el este de Cuba. Fue el domingo 25 de enero de 2026, una fecha que ahora quedará marcada por este suceso.

Los protagonistas, una pareja de la que poco se sabe, trataban de pasar desapercibidos entre el trasiego de los viajeros. El destino, las luces de Estados Unidos, que para ellos se apagaron antes de tiempo.

Por qué es importante

Este decomiso no es un caso más de contrabando. Se trata de un golpe fuerte al patrimonio natural de la isla. La tortuga carey, por ejemplo, es una especie que lucha por no desaparecer, catalogada en peligro crítico. Su captura y comercio están bajo una prohibición estricta.

La cantidad incautada, más de cien kilos, sugiere que no es el capricho de un viajero, sino una operación con raíces más profundas. Es un recordatorio de que la conservación de la vida marina en Cuba y en el mundo es una batalla constante que involucra a todos.

Qué dicen las partes

La Aduana General de la República de Cuba fue la voz oficial, a través de su página de Facebook y un mensaje en X de su vicejefe primero. Declararon el decomiso como una muestra de su labor en la "preservación del patrimonio natural".

Sin embargo, entre líneas, las preguntas flotan en el aire. No se han revelado los nombres de los implicados ni su nacionalidad. Tampoco cómo fue posible que una carga tan grande llegara hasta el aeropuerto sin levantar sospechas antes. El silencio oficial es elocuente.

Qué viene ahora

Los días por venir traerán más investigaciones. La pareja ya está en manos de la Policía Nacional Revolucionaria, enfrentando las posibles implicaciones penales. La pregunta clave es si la madeja se desenrollará más allá de ellos.

¿Hay una red detrás de este intento de contrabando? ¿Podría haber cómplices o facilidades internas? El ojo de la justicia ahora mira, buscando conexiones que puedan explicar cómo 121 kilos de vida marina llegaron tan lejos, tan cerca de volar.

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