Alerta sanitaria en La Habana Vieja: Basura y alimentos en calles clave

viernes, 23 de enero de 2026

En pocas palabras

La Habana Vieja enfrenta una crisis sanitaria por la acumulación de basura y aguas residuales junto a la venta de alimentos, aumentando el riesgo de brotes.

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Qué pasó

Imaginen el corazón de La Habana Vieja, ese lugar que respira historia y vida, ahora envuelto en una densa nube de preocupación. Las calles, por donde a diario transitan cientos de almas, se han vuelto escenario de una postal poco deseable. Montones de basura, desechos orgánicos y aguas residuales se amontonan sin piedad.

Lo más inquietante es que, en medio de este panorama, la venta ambulante de alimentos sigue su curso. Un baile peligroso entre lo que nutre y lo que enferma, justo a la vista de todos.

Dónde y cuándo

Esto no es un suceso aislado, sino un drama que se repite en varios puntos de ese municipio tan emblemático. Ocurre hoy y se arrastra en el tiempo, como una sombra que no se disipa.

El aire lleva consigo el fétido olor de la descomposición. Moscas, como pequeños exploradores del desastre, zumban por doquier. Los líquidos contaminados, un espejo turbio del olvido, corren sin freno, sin esconderse. La imagen, digna de un lienzo oscuro, se pinta día tras día en este enero de 2026.

Por qué es importante

Los expertos en salud, voces siempre atentas, levantan la mano con urgencia. Advierten que este caldo de cultivo es perfecto para bacterias, virus y parásitos. Hablamos de diarreas, infecciones de piel, brotes que pueden golpear sin aviso.

Es un riesgo mayúsculo, sobre todo para quienes más lo necesitan: los niños que juegan, los adultos mayores que pasean. La comida que se vende al aire libre, sin control, se convierte en una ruleta rusa de patógenos. Lo que debería ser sustento, se vuelve amenaza.

Qué dicen las partes

Desde los balcones y las esquinas, los vecinos no se callan. Denuncian, con la voz cargada de cansancio, que la recogida de la basura es como un fantasma: aparece de vez en cuando, sin horario fijo. Las aguas de las alcantarillas, rotas o desbordadas, permanecen días enteros como heridas abiertas en el asfalto.

Sienten un abandono, una ausencia de la mano que debería cuidar la ciudad. Es una queja que resuena, un clamor por soluciones que no llegan. Los especialistas, por su parte, reafirman el peligro inminente de esta falta de higiene.

Qué viene ahora

Si la ciudad no pone mano firme, si no se organizan limpiezas profundas y controles sanitarios rigurosos, el peligro solo seguirá creciendo. El corazón de La Habana Vieja, con su gente y su historia, no merece vivir bajo esta amenaza constante.

Es una señal de que los servicios básicos se desvanecen. Si no hay acciones integrales, la salubridad seguirá siendo una asignatura pendiente, y el riesgo de enfermedades, una sombra que acecha cada esquina.

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