Arrestan en Holguín a Jóvenes de 'El Cuartico' por Disidencia Política
sábado, 7 de febrero de 2026
En pocas palabras
Dos jóvenes, Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, fueron arrestados en Holguín por expresar su deseo de una Cuba libre, denunció una activista.
Mas detalles
Qué pasó
La noticia, que corre como brisa fría por las calles de Holguín, cuenta que Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, a quienes algunos llaman “Los muchachos del Cuartico”, han sido detenidos. Pasaron su primera noche tras las rejas, en un lugar que la activista Lara Crofs describe con palabras duras: un centro de torturas.
Su único “delito”, se dice, fue atreverse a pronunciar en voz alta lo que muchos murmuran por lo bajo: el anhelo de una Cuba distinta, de una Cuba libre.
Dónde y cuándo
Todo esto ocurre en Holguín, bajo el cielo cubano, antes de aquel sábado 7 de febrero de 2026. Ernesto y Kamil son los rostros en el centro de esta historia que se dibuja con trazos de incertidumbre y de un miedo que cala hondo en el alma.
Esa primera noche, según los reportes, fue larga y fría. Una noche donde la violencia fue psicológica, envolviendo sus pensamientos y el corazón.
Por qué es importante
Este suceso no es una gota de agua en el mar, sino un latido fuerte que resuena. Es importante porque golpea de frente esas palabras oficiales que aseguran que en Cuba nadie es perseguido por pensar diferente.
Para sus familias, para sus amigos, y para un pueblo que ya lleva un cansancio acumulado, esta detención es un capítulo más en el libro de la represión. Demuestra, una vez más, que la normalidad se finge mientras el terror se acomoda en la silla de la política de Estado.
Qué dicen las partes
Lara Crofs, la activista que alzó su voz, describe la situación como una “violencia psicológica”, un encierro de ideas. Cuestiona a la Presidencia de Cuba, recordándoles sus propias promesas sobre la libertad de expresión.
No son los únicos, subraya. Nombres como José Daniel Ferrer, Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel “Osorbo” Castillo, además de cientos de manifestantes del 11 de julio, ya han conocido este infierno. Historias de golpes, aislamientos, falta de atención médica, hambre forzada y amenazas contra sus seres queridos se unen al lamento de estos nuevos detenidos.
Qué viene ahora
El camino que se abre parece ser el de la resistencia, el de no claudicar. La activista insiste en que el pueblo no puede, no debe, quedarse callado mientras el miedo se convierte en ley y la cárcel, la única respuesta al pensamiento libre.
Se dibuja un horizonte donde la lucha contra la dictadura sigue. Dicen que es una dictadura que encierra ideas, que maltrata cuerpos y que intenta quebrar el espíritu. Pero hay una certeza que se repite como un eco: no lo logrará. Cada preso, cada voz silenciada, es un testimonio vivo de su fracaso moral. La historia, murmuran, no absolverá a los abusadores.
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