Arroz Amargo en Granma: Vendedores Santiagueros Obligados a Malvender su Carga
jueves, 19 de febrero de 2026
En pocas palabras
En Yara, Granma, la policía obligó a vendedores santiagueros a malvender arroz por debajo del costo. Una medida que genera pérdidas y tensión entre comerciantes y autoridades.
Mas detalles
Qué pasó
Un velo de amargura cubrió un día reciente en la provincia de Granma. Un grupo de vendedores, de esos que cruzan la isla buscando el pan, vio cómo su cargamento de arroz se convertía en una historia agridulce. Los sacos, comprados para alimentar los pequeños quioscos de Santiago, fueron interceptados.
De un posible decomiso, la noticia pasó a ser una venta forzada. La policía de Yara exigió que los productos se entregaran al Estado. El precio dictado, un golpe al bolsillo, estaba muy por debajo de lo que habían pagado.
Dónde y cuándo
La escena se desarrolló en el municipio de Yara, allá en la provincia de Granma. Fue hace poco, a mediados de febrero de 2026, bajo el sol que pica en el oriente cubano.
Un grupo de unos diecisiete comerciantes, gente que viaja con la esperanza de llevar sustento, encontró su camino cortado. Venían cargados de arroz, cada libra una promesa, cada saco un esfuerzo, buscando un respiro para Santiago de Cuba, donde la comida es un tesoro. Agentes de la policía local fueron quienes detuvieron la caravana.
Por qué es importante
Este incidente es un espejo que refleja las tensiones de estos tiempos. Importa a esos pequeños emprendedores que viven del día a día, del viaje y la reventa. Su capital de trabajo, el motor de sus familias, se ve afectado.
También es un eco para el mercado de abastos, tan sediento en la isla. La medida, que buscaba quizá frenar la especulación, podría en cambio desanimar a quienes con su sudor mueven los productos, arriesgándose a profundizar la escasez en lugar de aliviarla.
Qué dicen las partes
Los vendedores, con la voz quebrada, denuncian pérdidas severas. Habían pagado 210 pesos por libra de arroz y solo recibieron 70 pesos. Dicen que esta operación los dejó con las manos vacías y el alma adolorida.
Por otro lado, no hay una versión oficial clara del gobierno de Granma. Solo se sabe que este tipo de acciones forman parte de controles más estrictos. Se busca, dicen, poner un coto a los precios altos y a la "especulación" en el laberinto del mercado informal.
Qué viene ahora
El camino se ve incierto. Aún falta una explicación oficial que aclare el porqué de esta "venta obligatoria". Los comerciantes, ahora más cautelosos, quizás reconsideren sus rutas y sus riesgos.
Esta situación podría dejar una huella en el ya frágil equilibrio entre las autoridades y el sector privado. Será clave observar si este tipo de intervenciones se repiten o si se ajustan las regulaciones para no ahogar la iniciativa de quienes, a pesar de todo, intentan mover la economía.
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