CADECA Recorta Horarios en La Habana por Crisis Eléctrica
miércoles, 11 de febrero de 2026
En pocas palabras
CADECA, la casa de cambio cubana, ha reducido sus horarios en La Habana a partir del 10 de febrero de 2026, por la grave crisis energética.
Mas detalles
Qué pasó
La ciudad de La Habana, que nunca duerme del todo, ha visto cómo una de sus venas más importantes, las Casas de Cambio, conocidas como CADECA, ha tenido que ajustar su ritmo. La noticia llegó como un soplo de aire caliente en un día ya denso: sus horarios de atención al público serán más cortos.
Es una de esas decisiones que, sin hacer ruido, cambian el paso de miles de personas. Un anuncio oficial, sin grandes aspavientos, pero con el peso de la realidad energética que aprieta.
Dónde y cuándo
Esto ocurre en la capital cubana, en La Habana, y empezó a regir desde el martes 10 de febrero de 2026. Las sucursales de CADECA, esos puntos donde se respira el ir y venir de divisas, ahora operarán de lunes a viernes.
Desde las ocho y media de la mañana hasta la una y media de la tarde, se abrirán sus puertas. Los sábados, el tiempo se encoge aún más, de ocho y media a once y media. Sin embargo, hay excepciones; la CADECA de Alamar, con su energía propia, sigue igual, y las de hoteles y aeropuertos, por su pulso internacional, también mantienen su horario sin cambios.
Por qué es importante
Esta medida, aunque parezca pequeña, es como un termómetro que mide la fiebre del país. Para el ciudadano de a pie, significa reorganizar su día, sus trámites, su relación con el dinero en efectivo. Es un reflejo más de que la energía no alcanza, de que el combustible es un bien preciado y escaso.
Revela la profundidad de la crisis eléctrica que azota la isla, que no solo deja a oscuras los hogares, sino que también reorganiza los servicios que mueven la economía. Es un ajuste que, de alguna manera, nos toca a todos y nos obliga a cambiar el paso.
Qué dicen las partes
CADECA, la entidad encargada, lo ha comunicado oficialmente, explicando que el reajuste responde a un "complejo escenario energético". No hay reproches ni quejas, solo una declaración que dibuja la necesidad.
Las instituciones estatales, por su parte, están en un proceso de reorganización general. Esta es solo una de las muchas decisiones que se han tomado para hacer frente a la falta de electricidad y la escasez de combustible, buscando racionalizar los recursos disponibles.
Qué viene ahora
Lo que viene es más de lo mismo, quizás, o al menos un tiempo de adaptación. Es posible que otras instituciones sigan el mismo camino, ajustando sus jornadas para estirar el poco petróleo que entra por los puertos.
La mirada, entonces, debe seguir puesta en el cielo y en los cables, en la capacidad de la termoeléctrica y en el flujo del diésel. La vida sigue su curso, pero con un horario diferente, un poco más apretado, bajo la luz tenue de una crisis que busca, a tientas, su propia salida.
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