Caen 26 Implicados en Vasto Amaño de Partidos de Baloncesto Global
jueves, 15 de enero de 2026
En pocas palabras
Autoridades federales acusan a 26 personas por amaño masivo de partidos de baloncesto universitario y profesional en EE. UU. y China, un golpe a la integridad deportiva.
Mas detalles
Qué pasó
Una redada silenciosa, pero de gran calibre, ha sacudido el mundo del baloncesto. Veintiséis figuras han sido señaladas por las autoridades federales de Estados Unidos.
Se les acusa de mover los hilos en una conspiración global para amañar partidos. Esto afectó tanto a las canchas universitarias americanas como a la liga profesional de China. Es como si hubieran querido reescribir el guion de la competición, pero con un lápiz tramposo.
Dónde y cuándo
Todo esto se cocinó y se reveló en los documentos de un tribunal en Filadelfia. La trama empezó a tejerse allá por septiembre de 2022, lejos, en China.
Luego extendió sus tentáculos a las temporadas universitarias de EE. UU. de 2023-24 y 2024-25. Entre los nombres que resuenan está Antonio Blakeney, un exjugador de LSU que luego jugó en China.
Junto a él, exbaloncestistas universitarios, entrenadores y un puñado de apostadores de alto vuelo. La sombra de la sospecha cayó sobre al menos 17 equipos de la NCAA División I, en canchas desde Nicholls State hasta Alabama State, y hasta se asomó a ligas de más renombre.
Por qué es importante
Este caso no es un asunto menor; se habla de uno de los mayores escándalos en el deporte de las últimas décadas. Su importancia radica en que ha puesto en jaque la pureza del juego.
Imagínese, el esfuerzo, la justicia, la competencia limpia: todo eso, dicen, fue pisoteado por el brillo del dinero fácil de las apuestas. Abre una grieta en la confianza de quienes ven el deporte como un símbolo de integridad.
Qué dicen las partes
El fiscal federal David Metcalf fue claro como el agua. Afirmó que los acusados "amenazaron la integridad del deporte", poniendo el beneficio personal por encima de todo.
La estrategia, conocida como "afeitado de puntos", consistía en alterar los marcadores sin cambiar al ganador, todo para favorecer apuestas millonarias. Los jugadores, según la acusación, recibían entre 10,000 y 30,000 dólares por partido para no rendir a su nivel.
Qué viene ahora
Ahora, la pelota está en el tejado de la justicia. Los veintiséis acusados enfrentan cargos que van desde soborno deportivo hasta fraude electrónico.
Este episodio, sin duda, avivará el debate sobre la legalización de las apuestas deportivas, tan extendidas ya en Estados Unidos, y la monetización de los atletas universitarios. Habrá que estar atentos a cómo se desarrollan los juicios y qué nuevas reglas o debates emergen para proteger el espíritu del juego. El telón de este drama aún no ha caído.
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