Carbón en Santiago: La Cocina se Resuelve con Hornos Urbanos Ante la Crisis Energética

sábado, 27 de junio de 2026

En pocas palabras

Ante la escasez de gas y electricidad en Santiago de Cuba, residentes construyen hornos artesanales de carbón en la ciudad para poder cocinar sus alimentos. La situación agrava la crisis.

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Qué pasó

En Santiago de Cuba, la falta persistente de gas licuado, queroseno y electricidad ha empujado a muchos residentes a improvisar. Han aparecido hornos artesanales de carbón, una solución poco común en zonas urbanas que ahora se ha vuelto una necesidad para cocinar.

Estos hornos, a menudo construidos con materiales de desecho y restos de madera, se ven ahora entre edificios y casas. La gente busca cualquier forma de poder preparar sus alimentos ante la falta de alternativas.

Dónde y cuándo

La situación se vive en varios barrios de Santiago de Cuba, una ciudad en el oriente del país. El problema se agudizó tras el paso del huracán Melissa en octubre de 2025, que dejó madera y escombros aprovechables para estos hornos.

Eduardo, un joven de 25 años del distrito José Martí, es uno de los tantos que ha montado su propio horno. Él y otros vecinos han recurrido a esta medida ante la falta de combustible para cocinar, sin tener información sobre regulaciones.

Por qué es importante

Este fenómeno es una clara señal de la profunda crisis energética que atraviesa Cuba. Demuestra cómo las necesidades básicas, como cocinar, obligan a la población a recurrir a métodos artesanales y, a veces, peligrosos.

La contradicción es notable: mientras los ciudadanos luchan por preparar comida, el país sigue exportando carbón. Esto subraya las dificultades económicas y logísticas que enfrenta la isla, donde la llamada 'resistencia creativa' ya no es suficiente, según el propio gobierno.

Qué dicen las partes

Residentes como Eduardo se ven forzados a esta solución por pura necesidad, sin alternativas. El gobierno, a través de figuras como Miguel Díaz-Canel, ha promovido la 'resistencia creativa', pero reconoce su insuficiencia actual.

El carbón vegetal, antes económico, ahora es un lujo. Una lata cuesta unos 800 pesos y un saco 4.000, superando el salario mínimo. Mientras tanto, el carbón sigue siendo un producto de exportación para el país, generando divisas.

Qué viene ahora

Los vecinos esperan poder asegurar su consumo familiar y vender el excedente. La producción artesanal es un proceso arduo que requiere días de vigilancia y puede verse arruinado por la lluvia.

La situación en Santiago de Cuba, marcada por apagones severos y viviendas aún por reparar tras el huracán, pone de relieve la urgencia de soluciones energéticas más sostenibles y la difícil realidad cotidiana de sus habitantes.

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