Cerdos de Granma: El Esfuerzo Privado Salva la Ceba, Pero el Pienso Es el Gran Reto

miércoles, 14 de enero de 2026

En pocas palabras

En Granma, productores privados impulsan la cría de cerdos, logrando ganancias en 2025. Sin embargo, la falta de alimento sigue siendo el mayor obstáculo para la producción.

Mas detalles

Qué pasó

La Empresa Porcina de Granma, con el telón del 2025 cerrando, presentó números que daban un respiro. Hubo ganancias, la masa de animales se recuperó y hasta los planes genéticos se cumplieron. Un rayito de sol en el horizonte. Pero, como suele suceder, detrás de los aplausos se esconde una verdad más áspera: el alimento para los cerdos escasea y limita todo.

Este buen aire, casi un milagro, tiene nombre y apellido: los productores privados. Son ellos, con su sudor y su inventiva, quienes cargan el peso de casi la totalidad de la carne que cumple el plan anual. La empresa estatal, mientras tanto, se dedica a la gestión, a soltar la genética y a ofrecer una mano técnica.

Dónde y cuándo

Esto ocurrió en la provincia oriental de Granma, en Cuba. Los datos corresponden al cierre del año 2025. La noticia nos llegó un martes, ya con el calendario en enero de 2026. Es una postal que se pinta en los campos, en las naves de engorde, y se vio fugazmente en las ferias de fin de año de Bayamo y Manzanillo, donde algunos pudieron, por un momento, comprar cerdo “en banda”.

Es el paisaje de Buey Arriba, donde el Multiplicador Valenzuela hace su parte, y de la unidad Pedregales, donde se cruzan razas con la esperanza puesta en el futuro. Todo bajo el sol picante y la esperanza de que el próximo cerdo crezca.

Por qué es importante

Esta historia es un espejo para la gente común, para las familias que esperan ver un buen pedazo de carne de cerdo en su mesa. Que los particulares tomen las riendas de casi toda la producción es un giro que nos dice mucho sobre cómo se mueven las cosas por aquí.

Subraya una vez más que la falta de alimento es el nudo gordiano, lo que eleva los precios y convierte un plato deseado en un lujo. Es una señal clara de que la balanza se inclina hacia el ingenio individual frente a las estructuras que cojean.

Qué dicen las partes

Olemnis Tamayo Milán, la directora de la empresa, nos dijo que se superaron las metas de reproductoras, esas madres que prometen más vida. Y que la fábrica de pienso, a pesar de todo, trabajó al máximo. Cincuenta productores, valientes, asumieron los costos y los riesgos de la ceba, poniendo el hombro donde el estado ofrece el conocimiento.

Desde la unidad Pedregales, su director reconoció que, aunque los cerdos nacen bien y la mortalidad baja, la panza vacía impide volver a esos tiempos de abundancia, cuando llegaban a producir ocho mil cabezas. Se buscan atajos, con boniato, yuca, calabaza, hasta pescado ensilado, pero la verdad oficial no esconde que la dependencia de lo que viene de afuera y la falta de un plan agrícola firme, siguen apretando.

Qué viene ahora

El horizonte es claro, pero no despejado. Mientras la solución para el alimento de los animales no aparezca en el mapa, y la infraestructura siga crujiendo bajo el peso del tiempo, la carne de cerdo seguirá siendo un tesoro caro. Un lujo que pocos podrán permitirse.

Es mirar al campo, esperar que la tierra dé más, que los barcos traigan lo necesario, o que la ingeniosidad local encuentre el camino. La historia del cerdo en la mesa de Granma sigue escribiéndose, un plato a la vez, con la esperanza de que el próximo capítulo traiga más abundancia.

Comentarios

Cargando...
Cargando comentarios...