Concierto Navideño Cancelado en el 'Trump Kennedy Center' Desata Polémica y Demanda Millonaria
sábado, 27 de diciembre de 2025
En pocas palabras
Un jazzista canceló su concierto navideño en el recién renombrado "Trump Kennedy Center", provocando la furia de la directiva y una demanda por un millón de dólares.
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Qué pasó
En el corazón de Washington D.C., una nota discordante irrumpió en la armonía navideña. El jazzista Chuck Redd, una figura familiar por casi dos décadas, decidió cancelar su concierto de Nochebuena en el recién rebautizado "Trump Kennedy Center". Esta decisión desató una tormenta inesperada.
Richard Grenell, presidente del Centro Kennedy, no tardó en responder. En una carta, Grenell criticó duramente a Redd, calificando su retirada como un acto de "intolerancia clásica" y muy costoso para la prestigiosa institución artística.
Dónde y cuándo
El escenario de este drama fue el Kennedy Center, ese faro cultural en Washington D.C. El incidente ocurrió en la víspera de la Navidad, con el concierto programado para esa noche. Chuck Redd, el músico protagonista, lleva casi veinte años de tradición en estas salas. La polémica se encendió cuando la junta del Centro votó por añadir el nombre del Presidente Donald J. Trump a la institución, una semana antes del anuncio de la cancelación.
Por su parte, Richard Grenell, hombre de confianza del Presidente Trump, y Roma Daravi, vicepresidenta de relaciones públicas, fueron las voces institucionales que reprocharon la acción de Redd, destacando el impacto negativo.
Por qué es importante
Esta cancelación no es solo una función menos en el calendario; es un pulso sobre el lugar del arte en la política. Para el Kennedy Center, la decisión de Redd significa un golpe económico considerable, que Grenell cifró en un millón de dólares en daños, una suma que el centro piensa reclamar legalmente.
Pero va más allá. El incidente ilumina una preocupación creciente sobre la capacidad del centro para atraer a artistas y público. Ya antes, figuras como Issa Rae y Renée Fleming, junto al productor de "Hamilton" Jeffrey Seller, habían cancelado o renunciado a sus cargos, señalando una fuga de talentos y audiencias ante cambios previos en la dirección.
La venta de entradas para el clásico "El Cascanueces" también sufrió, vendiendo 10,000 asientos este año frente a los 15,000 habituales. Esto se tradujo en una pérdida de medio millón de dólares respecto a sus metas presupuestarias.
Qué dicen las partes
Richard Grenell fue tajante:
"Su decisión de retirarse en el último momento —explícitamente en respuesta al reciente cambio de nombre del Centro, que honra los esfuerzos extraordinarios del Presidente Trump para salvar este tesoro nacional— es intolerancia clásica y muy costosa para una institución artística sin fines de lucro."Él elogia el liderazgo del Presidente Trump como presidente de la junta.
Chuck Redd, en cambio, expresó su tristeza:
"He actuado en el Kennedy Center desde el principio de mi carrera y me entristeció ver este cambio de nombre."Para él, la tradición se rompió con la nueva denominación del lugar.
Roma Daravi añadió que Redd "falló en cumplir el deber básico de un artista público: actuar para todas las personas", enfatizando que el arte debería unir, no excluir.
Mientras tanto, la familia Kennedy, legisladores y muchos patronos han manifestado su indignación por el cambio de nombre, e incluso una congresista demócrata presentó una demanda cuestionando la autoridad de la junta para tal acción.
Qué viene ahora
La melodía de la disputa apenas comienza. El Kennedy Center buscará un millón de dólares en daños de Chuck Redd, lo que podría derivar en un proceso legal que ponga en el foco la libertad artística y las obligaciones contractuales. Esta situación podría sentar un precedente importante en el mundo del arte.
Además, la controversia sobre el cambio de nombre no muestra signos de amainar. Las voces de la familia Kennedy y de algunos legisladores, junto con la demanda en curso, mantendrán la atención sobre el futuro y la identidad de esta venerable institución.
El centro enfrenta el desafío de cómo equilibrar su rol cultural con las presiones políticas y financieras, mientras intenta recuperar la confianza de artistas y público que parecen estar buscando otros escenarios para sus expresiones.
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