Congresistas de Miami rechazan diálogo con Cuba y respaldan la línea dura de Marco Rubio

viernes, 20 de febrero de 2026

En pocas palabras

Un grupo de congresistas en Miami, liderados por Díaz Balart y Salazar, reafirman su postura de no negociar con el régimen cubano, respaldando la línea dura de Marco Rubio.

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Qué pasó

Desde Miami, un grupo de congresistas alzó la voz, clara y sin rodeos. Mario Díaz Balart y María Elvira Salazar, figuras de peso, dejaron bien establecido un mensaje: no hay, ni habrá, margen para negociar con el régimen cubano.

Su postura es tan firme como una roca, y no hace más que respaldar la visión que, por años y con una consistencia admirable, ha defendido el senador Marco Rubio frente a cualquier coqueteo con La Habana. Es una línea dura, sin titubeos, que parece venir de una herencia familiar, de esas lecciones que se graban a fuego.

Dónde y cuándo

El telón de esta declaración se abrió en Miami, un viernes soleado del 20 de febrero de 2026. Los congresistas hicieron sus declaraciones en un ambiente de expectativa, entre preguntas sobre posibles contactos.

Se rumoraba la sombra de un nieto de Raúl Castro en posibles acercamientos. Sin embargo, los legisladores, con cautela, subrayaron que no podían confirmar si Rubio había conversado con algún representante de la cúpula cubana. El aire, aunque no traía imágenes, olía a tensión política, a historia reciente y a convicciones que, como buenos cimientos, no se tambalean fácilmente.

Por qué es importante

Esta declaración es una pieza clave en el complejo tablero del exilio cubano y en la política exterior de Estados Unidos hacia la isla. Reafirma la idea, arraigada en muchos corazones, de no legitimar al régimen con diálogos que no apunten a una transición democrática real.

Es como cerrar una puerta a los 'regalos' o 'concesiones' sin que se vean cambios verificables en el horizonte, marcando una distancia bien definida de políticas del pasado. Para Washington, este eco resuena como una continuidad en la presión constante sobre los gobiernos autoritarios de la región, un mensaje que no se diluye con el tiempo.

Qué dicen las partes

Díaz Balart, con la voz de quien ha visto mucho, recordó lo que le susurró su abuela: 'con esa gente nada'. Y esa frase resume una convicción profunda.

Para los congresistas, cualquier conversación, si es que la hubiera, solo tendría un propósito práctico, un único objetivo: facilitar la salida del poder del régimen. Lo veían como un contacto operativo, casi logístico, no como una negociación formal que otorgue legitimidad.

Distinguieron claramente estos posibles contactos de lo que fue el deshielo impulsado por la administración de Barack Obama, a los que calificaron de 'regalos, obsequios, concesiones y ayuda' sin exigir cambios democráticos verificables. Su postura ha sido, dicen, coherente 'por décadas'.

Qué viene ahora

Con la postura tan clara de estos congresistas, el camino parece cerrado para cualquier negociación que implique ceder sin ver cambios estructurales en la isla. La prioridad sigue siendo, y con fuerza, empujar una transición democrática real en Cuba.

Los ojos de muchos estarán puestos en Washington, observando si la presión internacional sobre la isla aumenta o toma nuevas formas. La escena política sigue en movimiento, como las olas en la bahía. Y por ahora, la línea dura parece ser la que marca el compás de esta melodía política, esperando que el régimen 'se largue', sea de La Habana, Managua o Teherán.

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