Cuando la 'lista de los peores' de Trump se llenó de errores
viernes, 20 de febrero de 2026
En pocas palabras
La famosa "lista de los peores" del gobierno de Trump, que etiquetaba a miles de migrantes, resultó estar plagada de errores y acusaciones injustas.
Mas detalles
Qué pasó
El gobierno del entonces presidente Donald Trump presentó una lista oficial, con el fin de exponer a miles de migrantes, señalándolos como lo “peor de lo peor”. La intención era mostrar a supuestos criminales peligrosos.
Sin embargo, pronto se descubrió que esta vitrina pública estaba llena de errores graves. Lo que se promovió como una herramienta de seguridad, terminó siendo un caso claro de fallas y estigmatización masiva.
Dónde y cuándo
Este portal fue creado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos. En él se exhibían alrededor de 25 mil nombres de migrantes, junto a los delitos que, según la agencia, justificaban su detención y su mala reputación.
Una investigación periodística reveló que muchas de las personas, señaladas por crímenes serios como homicidios o delitos sexuales, enfrentaban en realidad cargos menores. Se hablaban de multas de tránsito o posesión de marihuana, y otras infracciones no graves.
Por qué es importante
Ser incluido en una lista gubernamental que te cataloga entre “los peores” no es un simple descuido. Supone una condena pública anticipada y una mancha imborrable en la reputación.
Para miles de familias, el daño ya estaba hecho. Muchos migrantes fueron expuestos con su nombre, fotografía y país de origen, alimentando una narrativa que los presentaba como amenazas extremas para la sociedad.
Qué dicen las partes
Tras hacerse pública la revisión y el escándalo, el propio DHS admitió que existían descripciones incorrectas en cientos de perfiles. La explicación oficial fue una “falla técnica” que habría afectado cerca del 5% de las entradas, y que, según la agencia, ya había sido corregida.
La entonces secretaria del DHS, Kristi Noem, promovió activamente el sitio junto a la Casa Blanca. Sin embargo, críticos señalan que gran parte de los incluidos no tenían condenas por delitos violentos, distorsionando la realidad.
Qué viene ahora
La admisión de errores no borra la exposición pública ni el estigma profundo que causó. Cuando el poder del Estado señala a miles como criminales peligrosos sin precisión, la consecuencia va más allá de un fallo técnico.
Es una injusticia que golpea vidas reales y que deja un recuerdo amargo. La credibilidad institucional se ve comprometida y la confianza de las comunidades migrantes queda herida.
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