Cuba Bajo Presión: La Estrategia de Asfixia Energética de la Administración Trump

lunes, 23 de febrero de 2026

En pocas palabras

La administración Trump ha intensificado su estrategia contra Cuba con un bloqueo energético y sanciones, buscando una transición pacífica mientras la isla enfrenta escasez.

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Qué pasó

Un viento nuevo sopla desde Washington hacia La Habana desde principios de 2026. La administración del presidente Donald Trump ha desplegado una estrategia doble y potente. Por un lado, busca apretar la soga económica con un bloqueo de energía severo. Por el otro, extiende una mano discreta, buscando conversaciones silenciosas con figuras dentro del propio gobierno cubano. El objetivo declarado es forzar un cambio, una transición, pero sin estallidos ni caos. Es como un ajedrez complicado que se juega a la vista de todos, pero también en los pasillos menos transitados.

Dónde y cuándo

Esta danza estratégica tiene su epicentro en la isla caribeña, Cuba, y se desató con fuerza al inicio de 2026. El golpe más fuerte llegó cuando Venezuela, que antes surtía buena parte del petróleo cubano, quedó fuera de juego tras la captura de su presidente Nicolás Maduro por Estados Unidos. Cuba, que depende de fuera para casi el setenta por ciento de su energía, se vio al borde del abismo. No solo eso, sino que la Guardia Costera estadounidense detuvo un petrolero, el Ocean Mariner, con fueloil destinado a la isla. El mensaje era claro: el bloqueo energético va en serio.

Por qué es importante

Para el pueblo cubano, el impacto ya se siente en la piel y en el bolsillo. La luz se va por horas, el transporte escasea y llenar el tanque se ha vuelto una misión imposible. Los servicios básicos, como la salud, están contra las cuerdas, con hospitales luchando sin combustible. El turismo, motor vital de la economía, también sufre; hoteles cierran y aerolíneas cancelan vuelos. Es una presión que busca desnudar las costuras del día a día, esperando que la tela ceda. Es una jugada que podría redefinir el futuro de la isla después de décadas.

Qué dicen las partes

Desde Washington, el mensaje es de firmeza, pero también de visión a futuro. El encargado de Negocios de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, ha dejado entrever que hay hilos sueltos, contactos por lo bajo con personas dentro del régimen cubano. La idea, dicen, es preparar una salida ordenada, que no desate una crisis humanitaria ni una avalancha de migrantes hacia Florida. En el concierto internacional, hay voces que piden diálogo y calma, mientras otras condenan las sanciones, viéndolas como un castigo al pueblo. Es un coro de opiniones en un mundo que mira.

Qué viene ahora

La partida sigue. La presión sobre Cuba no parece ceder. El mundo entero, con Rusia y China observando con atención, espera ver qué ficha se mueve a continuación. ¿Podrá el Estado cubano resistir este embate energético y diplomático? ¿O se abrirán puertas a un cambio significativo, un giro que parecía impensable hace apenas unos años? Lo cierto es que cada día trae consigo la expectativa de un nuevo capítulo en esta compleja historia, donde el futuro de una nación se juega entre el pulso de la presión externa y la resiliencia interna.

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