Cuba: Carteles de Protesta Sacuden La Habana y Mayabeque, Régimen Responde con Represión

lunes, 9 de febrero de 2026

En pocas palabras

Misteriosos carteles de protesta han aparecido en La Habana y Mayabeque, desatando una fuerte respuesta represiva del régimen cubano, que teme la creciente disidencia.

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Qué pasó

En el corazón de Cuba, un soplo de aire fresco —o quizás, un grito silencioso— ha recorrido las calles. Unos carteles, mensajes de protesta claros y directos contra la dictadura, hicieron su aparición en puntos clave de La Habana y Mayabeque. Fue como una chispa que encendió la pradera.

Esta acción, sencilla en su ejecución pero potente en su significado, resonó hondo. El régimen, al sentir el temblor de estas voces en el muro, reaccionó de inmediato y con una fuerza desmedida.

Dónde y cuándo

Los mensajes aparecieron en los últimos días, sembrando el desasosiego en la capital, La Habana, y también en la provincia de Mayabeque. El muro del puente del Malecón, justo frente al hospital Ameijeiras, se convirtió en uno de los escenarios principales. Allí, la presencia se volvió palpable.

Agentes de la policía y de la Seguridad del Estado se apostaron día y noche, cubriendo cada esquina. La vigilancia extrema transformó el lugar, como si el viento trajera ecos de tiempos pasados y futuros a la vez.

Por qué es importante

Estos carteles son más que simples papeles o pinturas; son un pulso. Indican que el miedo, ese viejo compañero del silencio, comienza a aflojarse entre la gente. La reacción del régimen, tan desmedida, no muestra fortaleza, sino un nerviosismo profundo. Revela un sistema que se sabe cuestionado y que ya no puede contar con el silencio como su mejor aliado.

Para la ciudadanía, cada cartel es un espejo que devuelve la imagen de una resistencia naciente. Es un recordatorio de que la precariedad de la vida diaria —los apagones, la escasez, los salarios magros— contrasta con los recursos gastados en controlar un muro.

Qué dicen las partes

Desde el balcón del poder, el régimen castrista ha desplegado una maquinaria represiva. Su mensaje es de control absoluto, de vigilancia constante, de mano dura contra cualquier señal de disidencia. Para ellos, es una batalla por cada centímetro de pared, por cada voz que intente alzarse.

Del otro lado, la voz de los activistas resuena con una nueva fuerza. Armando Labrador, presidente de Cuba Primero, afirma que “el pueblo cubano ha perdido el miedo”. Los “Clandestinos de Cuba Primero” están organizándose en “todos los rincones del país”, buscando visibilidad para su protesta pacífica. No buscan la violencia, sino el eco de su rechazo.

Qué viene ahora

Los ojos de la ciudad miran al Malecón y más allá. Los activistas, lejos de amilanarse, anuncian que seguirán su camino, buscando nuevas formas de manifestar su descontento. El régimen, por su parte, mantendrá su vigilancia férrea, intentando apagar cada chispa que surja. Se anticipa una danza constante entre la represión y la resistencia.

La tensión es una cuerda que se estira. Lo que comenzó en unos muros podría extenderse, mostrando que en las calles y en la conciencia colectiva, el miedo parece cambiar de dueño. El telón apenas se levanta para un nuevo acto.

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