Cuba en la penumbra: La crisis eléctrica alarga los días y noches sin luz
sábado, 17 de enero de 2026
En pocas palabras
Cuba enfrenta una grave crisis eléctrica en enero de 2026, con apagones generalizados que superan las 20 horas. El sistema colapsa, afectando la vida diaria.
Mas detalles
Qué pasó
La isla de Cuba, un día más, se despide de la luz. El sábado 17 de enero de 2026, el sistema eléctrico nacional, fatigado y sin respiro, volvió a ceder ante la demanda.
Los apagones no son solo cortes, son una forma de vida que se extiende, implacable, por todo el país. Un déficit energético enorme marca el paso del día y de la noche.
Dónde y cuándo
Desde el amanecer de este sábado, la penumbra se ha adueñado de las calles y los hogares. La mayoría del territorio cubano siente el peso de esta ausencia eléctrica.
Hay zonas donde la oscuridad se prolonga por más de veinte horas. La vida se detiene, se ajusta al vaivén de un servicio que apenas aparece.
Las velas y las linternas vuelven a ser las compañeras fieles en cada casa, un decorado conocido en la rutina diaria.
Por qué es importante
Esta constante falta de energía no es un asunto menor; es el pulso que mide la calidad de vida. Afecta desde lo más básico hasta lo más complejo del día a día.
Los alimentos se dañan, el trabajo se interrumpe y la comunicación se vuelve un reto. Es una lucha diaria contra la ineficiencia.
Para millones de cubanos, la luz es más que un simple interruptor; es la promesa de una mínima estabilidad que el sistema eléctrico no puede ofrecer.
Qué dicen las partes
La Unión Eléctrica (UNE) lo confirma en sus reportes: el déficit es profundo. Estiman una falta de 1.750 MW en horas pico, con una disponibilidad muy por debajo de lo necesario.
Varias unidades de generación están fuera de servicio, algunas por averías, otras por mantenimiento. Esto merma gravemente la capacidad de producción.
Las fuentes renovables, aunque presentes, no logran cubrir ni una fracción de la demanda. La situación es la misma que ya arrastraba el cierre de 2025.
Qué viene ahora
El horizonte no pinta un cambio inmediato. Con la infraestructura actual y las constantes fallas, los días sin luz parecen lejos de terminar.
Los cubanos seguirán tejiendo su existencia entre los breves respiros de electricidad. La paciencia, una vez más, será el recurso más valioso.
La crisis eléctrica se asienta como un invitado permanente, obligando a todos a buscar nuevas maneras de sortear la oscuridad.
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