Cuba: La Escalada Silenciosa de los Precios en Alimentos y Combustibles
martes, 24 de febrero de 2026
En pocas palabras
Cuba enfrenta un aumento drástico en los precios de alimentos y combustibles. El poder adquisitivo de los ciudadanos se reduce rápidamente, haciendo la vida diaria una lucha constante.
Mas detalles
Qué pasó
En la isla de Cuba, los precios de los productos esenciales han tomado un rumbo de ascenso vertiginoso. De un día para otro, casi sin previo aviso, el costo de alimentos básicos y el de los combustibles se disparó, dejando a muchos con el bolsillo vacío y la cesta a medio llenar.
Imagínese: el litro de aceite, que era ya un bien preciado, casi duplicó su valor en apenas tres días, pasando de 1.100 a 2.000 pesos. La harina, esa compañera fiel de la mesa cubana, escaló de 200 a 300 pesos, y el arroz, pilar de cada comida, se posó entre los 700 y 750 pesos por kilogramo. Esto, mientras un salario promedio mensual no supera los ocho dólares, una cifra que apenas susurra frente a estos nuevos precios.
Los combustibles también siguieron la misma danza ascendente. La gasolina, en semanas recientes, se movió entre los 200 y los 2.500 pesos por litro, y el diésel, indispensable para el transporte, saltó de 400 a 1.000 pesos. Este ballet de números encarece cada paso de la vida en la isla.
Dónde y cuándo
Esta escena, que se repite en cada rincón de Cuba, ha tenido su acto principal en los últimos días y semanas de febrero de 2026. Los mercados, las bodegas y las gasolineras son los escenarios donde el drama de los precios se vive con mayor intensidad.
Ciudadanos como Eduardo, un trabajador del sector de Salud, miran con preocupación cómo el dinero se les escurre entre los dedos. Roxana, quien recibe remesas del extranjero, también siente el pellizco, pues incluso con divisas, el poder de compra se achica frente a la inflación.
Los mayoristas del sector privado, los que surten las tiendas, ven cómo el coste de llevar la mercancía, especialmente a las provincias del oriente, se vuelve una misión casi imposible por el valor del combustible.
Por qué es importante
Este incremento descontrolado de precios es un golpe directo al corazón del poder adquisitivo de los cubanos. Cuando el salario apenas alcanza para unos pocos productos, la vida diaria se convierte en una carrera de obstáculos.
Para las familias, significa menos comida en la mesa y menos opciones para lo básico. Para la economía, es un nudo que aprieta aún más las ya difíciles condiciones, pues la brecha entre los ingresos y los gastos se vuelve cada vez más profunda.
Además, el encarecimiento del transporte por el alza del combustible no solo afecta a los particulares, sino que eleva el costo de distribución de todos los bienes, haciendo que el precio final para el consumidor sea aún más elevado y difícil de alcanzar.
Qué dicen las partes
Desde la calle, las voces son de inquietud y sorpresa ante la rapidez con la que los precios mutan. Los ciudadanos, como Eduardo y Roxana, expresan su frustración al ver cómo sus ingresos pierden valor a diario, sin importar si son pesos o divisas.
Los comerciantes mayoristas, por su parte, aunque aseguran tener mercancía para un par de meses, señalan al combustible como el gran culpable de la escalada, dificultando la logística de sus negocios.
Expertos en la materia observan esta situación y coinciden en un diagnóstico: una mezcla de inflación, limitaciones en el suministro y el alto coste del transporte ha creado una tormenta perfecta que golpea el poder adquisitivo.
Hasta el momento, las autoridades cubanas han guardado silencio, sin anunciar medidas o políticas que prometan alivio a los consumidores frente a esta embestida económica.
Qué viene ahora
El camino que se abre ante los cubanos es incierto. Con la actual dinámica, es posible que los precios continúen su ascenso, especialmente si las presiones internacionales sobre el suministro de combustibles persisten. La escasez y el encarecimiento son compañeros de ruta difíciles de ignorar.
La mirada ahora se posa sobre el horizonte, atenta a cualquier movimiento de las autoridades. Se espera si se anunciarán ajustes o nuevas políticas que puedan ofrecer algún respiro a la población, o si la vida seguirá el ritmo de esta inflación silenciosa.
Cada día, cada compra, será un recordatorio de esta situación. La esperanza y la necesidad se mezclan en la espera de ver qué cartas se juegan para aliviar la carga de los hogares cubanos.
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