Cuba ilumina su futuro: Exenciones para la energía solar contra los apagones

viernes, 20 de febrero de 2026

En pocas palabras

Cuba ha lanzado una resolución que ofrece exenciones fiscales y arancelarias de hasta ocho años para la importación e instalación de sistemas de energía renovable, buscando aliviar la crisis eléctrica.

Mas detalles

Qué pasó

La isla, a menudo en penumbras, ha decidido encender una nueva luz. El gobierno cubano extiende una resolución, abriendo la puerta a quienes sueñan con un sol perenne. Se trata de exenciones fiscales para impulsar la energía solar y otras fuentes limpias.

Este paso es crucial para aliviar la presión constante sobre el sistema eléctrico nacional, que sufre apagones prolongados y escasez de combustible sin tregua.

Dónde y cuándo

El escenario se montó en La Habana, con repercusiones para toda la nación. Fue el 19 de febrero de 2026 cuando el Ministerio de Finanzas y Precios publicó en la Gaceta Oficial la Resolución 41/2026.

Esta normativa es la protagonista, una invitación a empresas estatales, cooperativas y hasta al trabajador por cuenta propia, a mirar al cielo y cosechar lo que el sol ofrece.

Por qué es importante

Esta medida es como un faro en la oscuridad para un país que navega entre interrupciones eléctricas. Importa a cada hogar que ansía luz, a cada negocio que necesita electricidad para operar.

Transforma el panorama al incentivar la auto-generación y la inyección de energía limpia a la red. Podría reducir la dependencia de combustibles escasos y mitigar los apagones, diversificando la matriz energética.

Qué dicen las partes

El gobierno, mediante su flamante resolución, promete una tregua en los impuestos. Quienes inviertan en energías renovables se librarán del Impuesto sobre Utilidades y sobre Ingresos Personales. Esta gracia se extenderá hasta ocho años, o hasta que la inversión rinda sus frutos.

También hay un guiño a la aduana, con menos aranceles para importar paneles solares, bombas solares, pequeños aerogeneradores y equipos de biomasa.

Pero el camino no es llano; se necesita un "Dictamen Energético" y el visto bueno de la Oficina Nacional de Administración Tributaria. Los precios de venta de estas tecnologías deben ser "no recaudatorios", con un margen de ganancia limitado al 25%. Vehículos eléctricos y sus piezas quedan fuera de estos incentivos.

Los especialistas susurran una advertencia: la agilidad administrativa, la estabilidad de las normas y el acceso a financiación verde serán el compás de esta nueva melodía. Sin estos acordes, el impacto podría ser un eco lejano.

Qué viene ahora

Ahora, la ficha está en juego. Los interesados deberán sortear los requisitos administrativos y técnicos, buscando ese Dictamen Energético que franquea la puerta a los beneficios.

Estaremos atentos a cómo se despliega el mercado, si los inversionistas hallan el apoyo financiero prometido y si la administración se mueve con la celeridad que la urgencia demanda. Es el preludio de un nuevo capítulo, donde el sol anhela ser el gran director de orquesta para una Cuba más luminosa.

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