Cuba: La Importación de Combustible, un Privilegio para los Cercanos al Poder

martes, 24 de febrero de 2026

En pocas palabras

Aunque Cuba permite la importación de combustible, las primeras autorizaciones benefician a empresas vinculadas con el gobierno y la familia Castro.

Mas detalles

Qué pasó

Un rumor, casi un secreto, comenzó a sonar en la isla. La prohibición para importar combustible, que ahogaba a tantos, parecía ceder. Pero, como siempre, no para todos. La puerta, apenas entreabierta, parecía hecha a medida para un puñado muy selecto.

Aunque el gobierno cubano no lo había dicho en voz alta, ya empresas específicas contaban con permiso para traer gasolina y diésel. La balanza se inclinaba, como un viejo barco, hacia los de siempre: las grandes estructuras del poder y sus cercanos.

Dónde y cuándo

Esta historia se tejió en Cuba a principios de 2026, con una crisis energética de fondo que no da tregua. Los ministerios vieron desfilar solicitudes, más de 150 hasta febrero.

El escenario era La Habana, donde los despachos oficiales decidían. Entre los primeros en la lista, resonaba fuerte GAESA, el brazo económico militar, y otros con lazos directos a la familia que aún controla los hilos.

Por qué es importante

Esto importa a cada cubano que vive los apagones. Porque una "apertura" que solo beneficia a un círculo cerrado no es real. Es un reajuste del mismo control.

En lugar de aliviar a todos, la medida afianza el poder económico en las mismas manos. Muestra que, aun en la escasez, las reglas se escriben para mantener ciertos privilegios.

Qué dicen las partes

El discurso oficial lo vendía como un gesto moderno, una mano al sector privado. Decían que las mipymes tendrían su turno.

Pero CubaNet, con su mirada atenta, reveló otra verdad. Las empresas aprobadas eran casi todas satélites del Estado, de ministerios o, sin sorpresa, negocios de la familia Castro. Casos como el de Gaia, de la nieta de Raúl Castro, con sus contratos de combustible, eran elocuentes.

Qué viene ahora

Se vislumbra más de lo mismo, pero con otro empaque. El combustible seguirá siendo un bien vigilado, con intermediarios estatales y una burocracia que filtra cada paso.

Veremos cómo los precios, con tantos peajes, podrían subir. Y cómo este "nuevo" esquema no rompe el monopolio, solo lo camufla, dejando el control absoluto en las manos de siempre. La fila para repostar, me temo, seguirá siendo larga para la mayoría.

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