Cuba se Apaga: El Amargo Final de las Hoteleras Españolas

miércoles, 11 de febrero de 2026

En pocas palabras

El colapso económico de Cuba arrastra a las hoteleras españolas. Con aeropuertos cerrados y un modelo agotado, Meliá e Iberostar enfrentan un futuro incierto en la isla.

Mas detalles

Qué pasó

Cuba entra en un colapso total. El fin de un modelo económico se anuncia sin disimulo, con un ruido de cierre que se oye lejos.

Hoteleras españolas, como Meliá e Iberostar, que apostaron fuerte por la isla, ven ahora cómo sus negocios se desmoronan como castillos de arena.

El cierre de aeropuertos internacionales por falta de combustible no es un accidente. Es el símbolo más crudo de esta debacle que nadie puede ignorar.

Dónde y cuándo

Este drama se desarrolla en Cuba, durante este fin de 2025. La isla, que un día fue promesa turística y postal vibrante, hoy enfrenta la cruda escasez.

Los aeropuertos, antes puertas a la esperanza y el trajín de viajeros, permanecen silenciosos. Sin combustible, sin vuelos que aterricen o despeguen, el flujo de visitantes se detuvo de golpe.

Las grandes hoteleras españolas, con sus edificios lujosos, se encuentran varadas en este escenario desolador, sin un mar donde navegar.

Por qué es importante

Es crucial para las hoteleras europeas; sus inversiones están en grave riesgo. El modelo cubano, dependiente de subsidios y aires del pasado, ha fallado estrepitosamente.

Para los trabajadores cubanos, el sustento es cada vez más incierto. Hoteles de lujo sin electricidad o personal adecuado son una contradicción dolorosa en la tierra.

La Ley Helms-Burton agrava el riesgo legal, amenazando con demandas por propiedades confiscadas. Suma un capítulo oscuro a este enredo ya complejo.

Qué dicen las partes

Las compañías defendieron su presencia como una apuesta a largo plazo, esperando una futura apertura. Pero esa visión ya no se sostiene, se disipa en el aire.

Los ingresos no cubren los gastos, y la ocupación es mínima. La “compactación” de turistas es una maniobra desesperada, un intento de respirar, no una solución real.

El conglomerado militar GAESA controla el turismo. Los salarios de los empleados son paupérrimos, mientras el Estado retiene gran parte de los beneficios en un puño cerrado.

Qué viene ahora

No se anticipa una retirada ordenada, con maletas hechas y adioses. Más bien, se espera una agonía prolongada, un lento desaparecer.

Veremos cierres silenciosos y graduales de hoteles. Las luces se irán apagando una a una, sin aviso, dejando el vacío.

Las inversiones se congelarán, y la presencia española en Cuba se volverá cada vez más simbólica, como un recuerdo lejano en una postal vieja.

Mientras el modelo político y económico de Cuba no cambie su rumbo, un rescate para este sector parece imposible. El negocio se hunde sin salvavidas a la vista.

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