Cuba Siente la Presión: Escasez de Combustible y Gas Afecta la Vida Diaria
lunes, 12 de enero de 2026
En pocas palabras
La falta de combustible y gas licuado estrangula la vida diaria en Cuba, impactando desde el transporte hasta los hogares. Precios informales se disparan, la incertidumbre crece.
Mas detalles
Qué pasó
Una sombra pesada se extiende sobre Cuba, y no es de lluvia. La escasez de combustible y de gas doméstico aprieta la rutina de la gente. Se siente en el aire, en el transporte que apenas anda y en las cocinas que no encienden.
Esta carencia golpea a los pequeños oficios que dependen del gas y a las familias que necesitan encender sus fogones. Es un dilema que se vive de cerca en varias provincias, y los días se hacen más largos con la espera.
Dónde y cuándo
Este drama se desenvuelve ahora mismo, a principios de 2026, y tiene sus escenarios principales en Holguín y La Habana. En Holguín, donde el sol cae a plomo, se ven los efectos en quienes rellenan encendedores, un trabajo que languidece.
También las "balitas" de gas doméstico son un tesoro esquivo. En La Habana, la capital bulliciosa, las gasolineras lucen medio vacías o, peor aún, cerradas. Un triste telón para una ciudad que no se detiene.
Las colas para un turno de gasolina se hacen eternas, y los camiones estatales reciben prioridad, dejando a los particulares a la deriva. La gente, en fin, espera, con la mirada puesta en un horizonte incierto de esperanza.
Por qué es importante
Esto no es un asunto menor; es el latido de la vida misma que se ralentiza. Para las familias, significa que cocinar o calentar agua se vuelve una odisea, elevando el costo de vida a niveles insostenibles en el mercado informal.
Para los transportistas y trabajadores, la movilidad es un lujo cada vez más inalcanzable, paralizando negocios y actividades esenciales. Es un freno a la rueda productiva, un nudo en la garganta de la economía doméstica y del día a día.
Qué dicen las partes
Los vecinos de Holguín cuentan su calvario con el gas, que en el mercado negro alcanza precios astronómicos. La "balita" de gas es un objeto de deseo que puede costar hasta 50.000 pesos cubanos, mientras los puntos estatales están secos hace semanas.
En La Habana, los grupos de Telegram hierven con reportes de gasolineras sin una gota. Los turnos para la gasolina, gestionados por una aplicación, tardan meses en llegar. Desde la empresa estatal Cupet, el silencio es la única respuesta; no hay noticias de nuevos cargamentos.
Y la situación se agrava por el lado de Venezuela, con la interrupción del suministro petrolero tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Es un golpe adicional a una isla que ya respiraba con dificultad.
Qué viene ahora
El horizonte es incierto, casi brumoso. La gente seguirá buscando alternativas, tal vez en el mercado informal, con sus precios desorbitados. La paciencia se pone a prueba cada día, y la improvisación se convierte en el pan de cada jornada.
Los ojos estarán puestos en el mar, esperando la llegada de algún barco que traiga alivio. Mientras tanto, la vida cubana, con su ingenio y resistencia, seguirá buscando el modo de avanzar, un paso a la vez, bajo el sol implacable.
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