Cuba sufre apagones de más de 24 horas a pesar del frío

lunes, 23 de febrero de 2026

En pocas palabras

Cuba experimenta apagones severos, superando las 24 horas en algunas zonas, con la red eléctrica colapsada a pesar de las bajas temperaturas.

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Qué pasó

La isla de Cuba se ha visto envuelta en una oscuridad persistente. La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) ha lanzado una alerta sombría: apagones que podrían llegar a los 1.680 megavatios en el pico nocturno. Este pronóstico pinta un panorama desolador, incluso para un país que ha aprendido a convivir con la intermitencia de la luz.

Lo más curioso y, a la vez, dramático, es que esta situación se presenta justo cuando un frente frío ha bajado las temperaturas. En teoría, esto debería aliviar el consumo eléctrico, pero la realidad en el terreno es otra. Las calles se apagan y los hogares se sumergen en la penumbra, sin importar el clima.

Dónde y cuándo

La escena se desarrolla a lo largo y ancho de Cuba, en este febrero de 2026. Desde la mañana, a las 6:30, ya se sentía el impacto con más de 870 MW de afectación. A medida que el día avanzaba, la situación no mejoraba, al contrario, se anticipaba un empeoramiento al caer la noche.

En provincias como Mayabeque, Ciego de Ávila y Matanzas, el tiempo sin electricidad ha estirado sus horas hasta superar las veinte, incluso veinticuatro, de forma consecutiva. El reloj no se detiene, pero los ventiladores sí, y el agua no llega a los grifos. Es un escenario que se repite en cada rincón, donde la gente mira el cielo en busca de una estrella que, al menos, les dé un poco de luz.

Por qué es importante

Esta crisis eléctrica toca el alma de la vida diaria en Cuba. No es solo una cuestión de comodidad; afecta la conservación de alimentos, el bombeo de agua esencial y el funcionamiento de servicios vitales como hospitales y centros de trabajo. Para millones de cubanos, la electricidad es un lujo inconstante.

El problema va más allá de un día sin luz. Refleja un sistema al límite, incapaz de ofrecer una estabilidad mínima a sus ciudadanos. Cada apagón es un recordatorio de la fragilidad, de la falta de un respiro, incluso cuando el clima debería ofrecerlo.

Qué dicen las partes

El ingeniero Lázaro Guerra Hernández, director de electricidad del Ministerio de Energía y Minas, ha puesto números a la oscuridad, estimando una afectación de 950 MW al mediodía, con un salto esperado para el pico nocturno. Aunque se espera que la unidad 3 de la termoeléctrica Antonio Maceo (Renté) vuelva a la carga, varias plantas siguen en pausa, bien por averías o por mantenimientos que parecen no tener fin.

Mientras tanto, en el éter de las redes sociales, el pulso ciudadano late con frustración. Los usuarios gritan que los horarios prometidos no se cumplen, que la distribución de la energía es desigual. La voz de la calle clama por una equidad que no llega. Especialistas apuntan a un problema de fondo: una matriz energética vieja, dependiente de combustibles importados y sin la inversión necesaria para ponerse al día.

Qué viene ahora

El horizonte eléctrico en Cuba sigue cargado de incertidumbre. La fragilidad del sistema es tal que cualquier pequeña avería puede convertirse en un gran apagón nacional. No hay margen de error, ni tampoco de maniobra.

Los cubanos se preparan para más noches largas, donde el susurro del aire acondicionado será solo un recuerdo y las calles seguirán envueltas en la quietud de la sombra. El país continúa navegando entre la penumbra y la esperanza, anhelando un mañana donde la luz no sea una promesa incumplida.

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