Cuba Transforma su Canasta Básica: Un Nuevo Rumbo en la Distribución de Alimentos
jueves, 19 de febrero de 2026
En pocas palabras
Cuba reformará su sistema de canasta básica a partir de abril, enfocando los subsidios en personas, no en productos, frente a la escasez crítica de alimentos y combustible.
Mas detalles
Qué pasó
Cuba, esa isla que siempre busca la vuelta, ha anunciado un cambio grande. A partir de abril, la famosa canasta familiar normada, esa libreta que ha marcado la vida de los cubanos desde 1962, tendrá un nuevo aire. El Gobierno moverá las piezas para que los subsidios no se peguen al producto, sino a la persona. Es como cambiar el foco de la lente, para que la ayuda llegue donde más falta hace.
Esta decisión llega en medio de una marejada. La escasez de combustible, la falta de comida en los anaqueles y la carencia de otros bienes básicos aprietan fuerte. El nuevo esquema busca aliviar esa presión, adaptándose a los tiempos que corren, o más bien, a los que no corren.
Dónde y cuándo
La noticia, como un eco en la tarde habanera, se confirmó en una reunión del Gobierno en la capital. Los detalles se afinan, el reloj avanza. Febrero y marzo serán meses de mucho trajín para poner todo en su sitio.
Las autoridades, con la gobernadora Yanet Hernández Pérez al frente en un encuentro en Cotorro, han dejado claro que la implementación dependerá mucho de la producción local. Se mira al campo, a esas tierras ociosas, con la esperanza de que den sus frutos. La idea es que lo que se coma, nazca cerca de casa.
Por qué es importante
Este cambio es un remolino que toca a todo el mundo en la isla. Importa a cada familia que depende de esos productos subsidiados. Lo que cambia es el camino: de un sistema igualitario a uno más focalizado. Abre una puerta a la esperanza de que los recursos lleguen mejor distribuidos, pero también cierra la certidumbre de un acceso universal a precios fijos.
Es importante porque busca darle un respiro a una economía que cojea. Intenta desatar nudos, buscando soluciones a la crisis estructural que vive el país, con apagones y falta de todo un poco.
Qué dicen las partes
Desde el Gobierno, la palabra clave es «adaptación». El presidente Miguel Díaz-Canel ya había dejado caer que la meta es soltar amarras de las importaciones. Quiere que cada lugar “coma lo que se produzca en cada lugar”, como si el fogón de la nación se encendiera con leña propia.
No hay que olvidar que esta movida también se cocina bajo la presión de la Administración Trump y sus políticas, que siguen siendo un viento fuerte en la vela cubana. Las voces oficiales apuestan por la producción local y por un consumo más consciente.
Qué viene ahora
El camino que se abre es incierto, pero lleno de intenciones. Los próximos pasos serán vitales: saber qué productos seguirán en la canasta y cuáles pasarán a precios “liberados”. También, cómo se definirá quién recibe qué subsidio. Será un trabajo fino, de relojería.
Habrá que poner el ojo en el campo, en cómo se reactivan esas áreas agrícolas, y en la unión entre empresas estatales y el sector privado. La historia de la canasta básica en Cuba, esa que se cuenta de boca en boca, está a punto de escribir un nuevo capítulo. Y como siempre, la gente espera, mira y se adapta.
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