Cuba y Venezuela: La Sombra de la Habana en el Engranaje Represivo Chavista
lunes, 12 de enero de 2026
En pocas palabras
Durante más de dos décadas, La Habana extendió su mano sobre Caracas, construyendo un sistema de control y represión en Venezuela, revelado por organismos internacionales.
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Qué pasó
La historia de cómo Cuba y Venezuela tejieron una alianza fue más allá de lo político y económico. Se trata de un relato donde La Habana jugó un papel central, casi invisible, en la arquitectura de un sistema de control y represión que sostuvo al chavismo. Primero con Hugo Chávez y, con más fuerza, bajo el gobierno de Nicolás Maduro, esta influencia se hizo sentir en cada esquina del poder venezolano.
Organismos internacionales, ONG y centros de investigación han puesto en claro que la isla caribeña no solo asesoró, sino que implantó métodos y estructuras para mantener el poder a través del miedo y la vigilancia constante. Una sombra cubana se proyectaba sobre las instituciones, transformándolas.
Dónde y cuándo
Esta colaboración silenciosa, pero efectiva, comenzó a tejerse desde finales de los años noventa en tierras venezolanas. Los cuerpos de inteligencia como el SEBIN y la DGCIM se convirtieron en el tablero de juego donde se aplicaron estas estrategias.
Oficiales cubanos, como maestros de una orquesta bien afinada, se habrían posicionado en roles clave, desde la vigilancia hasta los interrogatorios. La transferencia de métodos fue directa, casi una copia fiel de las tácticas probadas en la propia Cuba.
Por qué es importante
Esta injerencia no es un detalle menor; es la raíz de un sistema. Debilitó la soberanía de Venezuela, dejando sus estructuras más vulnerables. Lo más grave, abrió la puerta a una sistemática violación de los derechos humanos, convirtiendo la represión en una política de Estado.
Este modelo de control político, exportado y perfeccionado, ahora queda al descubierto como una posible cadena de responsabilidades. La comunidad internacional mira de cerca, y lo que antes era un rumor, ahora es un expediente abierto que busca justicia.
Qué dicen las partes
Los ecos de esta realidad se escuchan en muchos lugares. Informes de la ONU y de la OEA, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y hasta el Parlamento Europeo, todos ellos han señalado la presencia cubana. Hablan de asesoría y de una tutela política que marcó el rumbo venezolano.
Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional sumaron sus voces, recogiendo testimonios de torturas y espionaje. Exmilitares venezolanos y antiguos agentes del SEBIN, ya fuera del sistema, también han contado la misma historia: una influencia cubana que permeó cada rincón del control estatal, desde la propaganda hasta la contrainteligencia. Freedom House habló de una “interdependencia represiva” entre ambos regímenes.
Qué viene ahora
El escenario político venezolano ha cambiado, y con él, la lupa de la comunidad internacional se ha vuelto más aguda. Tras el colapso del poder de Nicolás Maduro, el sistema transnacional de control político que se construyó queda expuesto ante los ojos del mundo.
La Corte Penal Internacional y otras instancias están analizando las pruebas, buscando nombres, rangos y responsabilidades. El telón se levanta sobre lo que fue un engranaje oculto, y la justicia, con su paso lento pero firme, podría empezar a juzgar esta compleja trama de control y terror.
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