La Dúpla de Oro del Voleibol Cubano, Díaz y Alayo, Renuncia al Equipo Nacional
viernes, 13 de febrero de 2026
En pocas palabras
Jorge Alayo y Noslen Díaz, la mejor dupla cubana de voleibol de playa, renuncian al equipo nacional, sumándose a la diáspora de talentos del deporte cubano.
Mas detalles
Qué pasó
La noticia corrió como pólvora en el aire de la isla. Jorge Alayo y Noslen Díaz, esa dupla de oro que hacía vibrar la arena en cada partido, ha decidido decir adiós. No más la camiseta cubana para ellos en las competiciones internacionales.
Es el fin de una etapa dorada que muchos veían con esperanza y orgullo, una que prometía mucho más en el voleibol de playa.
Dónde y cuándo
Este adiós se gestó en los circuitos internacionales, donde sus saltos y remates los llevaron casi al cielo del ranking mundial. Eran, sin duda, la mejor pareja de Cuba en el voleibol de playa en los últimos años.
Su despedida se hizo pública esta semana de febrero de 2026, dejando un sabor amargo en la boca de los aficionados que seguían sus pasos con fervor.
Por qué es importante
Para el deporte cubano, esto es un golpe duro. No solo se va el talento en la cancha, sino también una parte importante de la ilusión colectiva. Representaban la posibilidad de que lo nuestro, con pocos recursos, podía competir con los grandes del mundo.
Su partida es un recordatorio más de que el sistema deportivo cubano sigue perdiendo a sus estrellas, una y otra vez, en una historia que parece no tener fin ni solución.
Qué dicen las partes
Las redes sociales, ese gran balcón de opiniones y desahogos, se encendieron de inmediato. Hubo aplausos y mensajes de apoyo para los atletas, pero también muchas preguntas y críticas. La gente señaló directamente al Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER).
Se habla de un modelo rígido que no sabe cuidar a sus talentos, que no les ofrece ni la estabilidad económica ni la autonomía profesional que buscan. La narrativa se repite, una y otra vez, con cada partida.
Qué viene ahora
Ahora, el aire se llena de susurros y especulaciones. ¿Jugarán para otras banderas nacionales? ¿Firmarán contratos en ligas extranjeras, tal vez dando el salto al voleibol de sala? Solo ellos conocen su verdad y sus próximos pasos.
Lo cierto es que el voleibol de playa cubano queda con un hueco enorme, tanto competitivo como emocional. La afición, mientras tanto, se queda oscilando entre la tristeza y una resignación cansada, esperando quizás un nuevo amanecer o al menos, una explicación que calme tanta pena.
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