EE. UU. autoriza venta de combustible al sector privado cubano, sin tocar sanciones al régimen
miércoles, 25 de febrero de 2026
En pocas palabras
La administración Trump permitirá que empresas privadas en Cuba compren combustible directamente, diferenciando así al pueblo del régimen cubano.
Mas detalles
Qué pasó
Desde Washington, la administración del presidente Donald Trump está dibujando nuevas líneas para las empresas energéticas. La idea es que puedan vender gasolina y otros combustibles directamente a negocios y personas en la Isla. Este movimiento llega sin levantar la presión general sobre el gobierno cubano.
Es una distinción clara: las sanciones existentes contra el Estado cubano se mantienen, pero el camino se abre para el sector privado. Así lo ha contado Bloomberg, citando a fuentes cercanas a la Casa Blanca.
Dónde y cuándo
Esta decisión nace en las oficinas del Departamento de Comercio y el Departamento del Tesoro, donde se preparan las guías. La acción se enmarca en la compleja relación entre Estados Unidos y Cuba. En la isla, la escasez de combustible es un lamento diario, una sombra que se extiende sobre las calles y los hogares.
El problema se ha agravado desde que Venezuela, antes un aliado energético clave, redujo sus envíos. Ahora, la mirada está puesta en el sector privado cubano, para que las empresas de afuera puedan aliviar su carga.
Por qué es importante
Este paso es un respiro para los negocios pequeños y para las familias cubanas. Significa que, por primera vez bajo esta administración, el sector privado podría tener acceso directo a la gasolina y al diésel, sin pasar por las manos del Estado. Se busca así fortalecer una economía que no dependa del gobierno.
La esperanza es que este giro permita a los cubanos establecer lazos más directos con los mercados de Estados Unidos. Es una puerta que se abre con cautela, buscando separar el destino del pueblo del destino del régimen.
Qué dicen las partes
Desde Washington, las voces oficiales, como la del secretario de Estado Marco Rubio, insisten en que buscan mayores libertades económicas y políticas en Cuba antes de relajar más las restricciones. La administración Trump quiere empoderar al pueblo, no al gobierno.
Por su parte, las autoridades en La Habana han dicho que están dispuestas a dialogar. Sin embargo, no muestran intenciones de cambiar su sistema político. Es un diálogo de sordos, donde cada quien defiende su orilla.
Qué viene ahora
Las nuevas directrices del Departamento de Comercio y del Tesoro están por llegar. Con ellas, las empresas sabrán con claridad cómo operar, sin pisar la línea roja de las sanciones al Estado. No es un fin de las restricciones, sino un ajuste fino en el ajedrez político.
La Habana verá cómo esta medida impacta la vida de sus ciudadanos. La pregunta en el aire es si este pequeño resquicio, esta ventana abierta al combustible, traerá consigo otros vientos de cambio para la economía y la sociedad cubana.
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