EE.UU. Obtiene Dispositivo Clave en Investigación del Síndrome de La Habana

miércoles, 14 de enero de 2026

En pocas palabras

Estados Unidos ha adquirido un dispositivo clandestino, potencialmente de origen ruso, que podría estar conectado a los incidentes del Síndrome de La Habana, reavivando el debate sobre su origen y causando expectación entre las víctimas.

Mas detalles

Qué pasó

En un giro que agita la calma, el gobierno de Estados Unidos obtuvo, a finales del año pasado, un dispositivo. Podría ser la pieza clave para entender el misterioso “Síndrome de La Habana”. Este hallazgo, rodeado de discreción, relanza el debate sobre qué causó los extraños incidentes de salud que afectaron a cientos de funcionarios.

La noticia, revelada por CBS News, ha vuelto a encender la esperanza y la expectación entre quienes, por años, han buscado respuestas.

Dónde y cuándo

Fue a finales de 2024 cuando la división de Investigaciones de Seguridad Nacional del DHS, con fondos millonarios del Pentágono, consiguió este equipo. Imaginen un objeto que cabe en una mochila, con componentes de origen ruso y la capacidad de emitir energía pulsada de radiofrecuencia.

Este artefacto tan particular podría, según los expertos, recrear los síntomas que muchos sufrieron. El “Síndrome de La Habana” recibió su nombre porque los primeros casos aparecieron en diplomáticos y agentes de EE.UU. en la capital cubana, en 2016. Desde entonces, el misterio se ha extendido por decenas de países en todos los continentes.

Por qué es importante

Este descubrimiento es un faro para las víctimas. Durante años, muchos sintieron que sus experiencias eran minimizadas por informes que calificaban de “muy improbable” un ataque extranjero.

Ahora, con un dispositivo tangible en manos de EE.UU., la perspectiva cambia. Es una nueva oportunidad para quienes buscan una explicación, una prueba, y finalmente, un cierre. Abre la puerta a comprender mejor lo sucedido y a evitar futuros incidentes.

Qué dicen las partes

Las víctimas han descrito síntomas consistentes: dolores de cabeza intensos, presión craneal, vértigo, náuseas, zumbidos y chasquidos en los oídos. Muchos tuvieron que dejar sus puestos por la gravedad de los efectos.

La comunidad de inteligencia de EE.UU. concluyó en 2023, y reafirmó en 2025, que era “muy improbable” que un actor extranjero estuviera detrás de estos episodios. Sin embargo, dos agencias modificaron su postura, señalando una probabilidad “aproximadamente igual” de que un adversario desarrollara un dispositivo capaz de causar daño.

Marc Polymeropoulos, un exoficial de la CIA afectado en Moscú, criticó esas evaluaciones previas. Desde la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), se asegura que la directora Tulsi Gabbard está comprometida con informar al público, pero sin apresurar conclusiones incompletas.

Qué viene ahora

La ODNI está en la recta final de revisar las investigaciones anteriores sobre el Síndrome de La Habana. Se espera que, pronto, estos hallazgos se presenten al Congreso y se hagan públicos.

Este dispositivo clandestino ha cambiado la narrativa. Lo que antes era “improbable” ahora tiene un peso diferente. Los ojos están puestos en Washington, esperando ver si esta pieza finalmente desvela el gran secreto de un síndrome que ha mantenido en vilo a tantos.

Comentarios

Cargando...
Cargando comentarios...