El Antiguo Esplendor de la Yumurí Cede al Olvido en La Habana
jueves, 22 de enero de 2026
En pocas palabras
La emblemática tienda Yumurí en La Habana, que una vez fue el centro de la vida comercial, ahora es un fantasma de ruina y abandono, reflejando el deterioro del patrimonio urbano.
Mas detalles
Qué pasó
En el corazón de La Habana, justo donde se cruzan Belascoaín y Carlos III, la tienda Yumurí se ha convertido en un fantasma. Aquel lugar que vibró con el ir y venir de la gente, hoy guarda un silencio profundo. Sus puertas están cerradas a cal y canto desde hace años.
El deterioro es palpable. Las paredes, antes testigos de tantas historias, ahora muestran las heridas del abandono. Un perfil en Facebook, llamado DisA, ha sido el encargado de alzar la voz por este rincón olvidado de la capital.
Dónde y cuándo
Es la Habana que vemos cada día, la del cruce bullicioso y la vida que no se detiene. Pero allí, en ese punto exacto de Belascoaín y Carlos III, el tiempo parece haberse detenido para la Yumurí. Sus cimientos están allí desde hace mucho, pero su alma comercial se apagó años atrás.
Hoy, el edificio se erige como un monumento a la desidia, sin planes a la vista. Es un recuerdo mudo de lo que fue y un lamento visible de lo que no es.
Por qué es importante
La Yumurí no es solo un montón de ladrillos viejos. Es parte de la memoria de un barrio, de la vida que se tejió a su alrededor. Era un punto de referencia, un lugar de encuentro donde se cruzaban destinos y se compraban esperanzas.
Su ruina es un espejo del abandono que sufre gran parte del patrimonio urbano de La Habana. Perderla es perder un pedazo de historia, una parte de la identidad colectiva que poco a poco se desdibuja.
Qué dicen las partes
Los vecinos, los de siempre, miran con tristeza y una pizca de rabia. Han alzado sus quejas una y otra vez, viendo cómo edificios emblemáticos se caen a pedazos sin que nadie mueva un dedo. Sienten que sus palabras se las lleva el viento, que no hay respuestas.
El gobierno, dicen ellos, parece ajeno a esta pérdida. No se ven acciones, ni planes, ni esa voluntad de rescatar lo que se desvanece. Es un diálogo de sordos entre la necesidad del pueblo y el silencio de las instituciones.
Qué viene ahora
La pregunta se repite como un eco en las calles de La Habana: ¿cuántos edificios más deben caer para que se actúe? La Yumurí es solo una más en una larga lista de ausencias, de espacios que esperan un milagro o el colapso final.
Quizás esta denuncia ponga de nuevo el foco en la urgencia. Quizás impulse a mirar con otros ojos esos rincones que aún respiran historia. El futuro de la Yumurí, como el de muchos otros, pende de un hilo, esperando una mano que la salve del olvido total.
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