El Barrio de Madrid que se Declaró Independiente con Respaldo de Fidel Castro
sábado, 17 de enero de 2026
En pocas palabras
En 1990, el barrio madrileño Cerro Belmonte se declaró simbólicamente independiente de España para protestar expropiaciones. La iniciativa obtuvo respaldo del líder cubano Fidel Castro.
Mas detalles
Qué pasó
Un barrio de Madrid, el Cerro Belmonte, decidió un día de 1990 que ya no quería ser parte de España. Fue una declaración de independencia simbólica, más un acto de ingenio que de secesión real.
Los vecinos, gente sencilla que había levantado sus casas, sentían que el Ayuntamiento amenazaba sus hogares con planes de expropiación. Para hacer ruido, y vaya que lo hicieron, se inventaron su propio "Reino de Cerro Belmonte".
Con su bandera, una moneda llamada "belmonteño" y hasta una constitución, todo fue un grito contra el olvido.
Dónde y cuándo
La escena se montó en 1990, en el distrito de Valdezarza, Madrid. En aquellas calles, las familias que protagonizaron esta historia se unieron para defender lo suyo.
Los vecinos, con "La Desi" al frente y su casa como improvisado colegio electoral, se juntaron para votar su futuro. Las papeletas hechas a mano, contaron una historia casi unánime: 212 votos por la libertad, y solo dos voces discordantes.
Por qué es importante
Este levantamiento, que parecía un cuento de barrio, cruzó océanos. La razón fue un inesperado padrino: Fidel Castro, desde La Habana, tendió su mano.
De pronto, la disputa local por unas casas se convirtió en noticia internacional. Para los vecinos, significó que su voz, antes un murmullo, ahora resonaba fuerte.
Para el Ayuntamiento, un dolor de cabeza con ecos caribeños. Esta historia demostró que la creatividad y la unión pueden mover barreras.
Qué dicen las partes
Los vecinos del Cerro Belmonte hablaron con la fuerza de su unión. Su referéndum, sus símbolos y sus protestas eran su manera de decir: "Aquí estamos, y estas son nuestras casas". No buscaban una secesión real, sino ser escuchados y protegidos.
Fidel Castro, por su parte, ofreció apoyo invitando a 25 vecinos a Cuba. Este gesto, más allá de la ideología, fue una jugada maestra para darle al conflicto un megáfono internacional, sumando presión sobre Madrid.
Qué viene ahora
La independencia duró apenas una semana, como un sueño corto pero efectivo. Su estela fue larga. El Ayuntamiento de Madrid, ante la tenacidad vecinal y el revuelo mediático, finalmente cedió.
Las expropiaciones se cancelaron. Los vecinos pudieron negociar, con sus casas a salvo. Quedó la memoria de un barrio que, con ingenio y coraje, le plantó cara a la administración y ganó, dejando una lección sobre la fuerza de la protesta ciudadana.
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