El Dinero Escaso: Salario Estatal Cubano No Alcanza Para Vivir
jueves, 15 de enero de 2026
En pocas palabras
El salario estatal en Cuba se desmorona, perdiendo su valor real y dejando a las familias sin lo básico. Un economista señala la grave caída del poder adquisitivo.
Mas detalles
Qué pasó
En el corazón de la isla, el dinero que llega a los bolsillos de los trabajadores estatales parece escurrirse como arena fina. El salario, esa promesa de sustento, ya no alcanza ni para las cosas más esenciales. Un análisis reciente del economista Pedro Monreal ha puesto el dedo en la llaga: la vida se hace cada vez más cuesta arriba con lo que se gana.
Aunque los números oficiales, esos que se ven en el papel, dibujen una calma, la verdad en las calles es otra. La inflación, como un ladrón silencioso, ha robado el valor a cada billete, dejando la bolsa vacía y el bienestar en el aire.
Dónde y cuándo
Esta historia de números que no cuadran ocurre en Cuba, una isla que siempre baila entre la esperanza y la realidad. Los datos más frescos que nos traen este frío de enero de 2026, miran hacia noviembre de 2025. Fue entonces cuando el salario promedio estatal se posó en 6.830,9 pesos cubanos, una cifra que, a primera vista, podría engañar.
Pero el economista Monreal, desde sus ventanas digitales, nos muestra el verdadero reflejo. Las familias, aquellas que ven su día a día en el mercado y en la farmacia, son las protagonistas de esta crónica de escasez. Sus rostros cuentan más que cualquier estadística, sus manos buscan sin encontrar.
Por qué es importante
Este vaivén de la moneda toca de lleno a la mayoría, a esos hombres y mujeres que cada día construyen el pulso estatal. Para ellos, el salario ya no es un puente hacia una vida digna, sino una senda llena de baches. La promesa histórica del Partido Comunista, que veía el salario como el centro del bienestar, hoy suena a eco lejano.
El poder de compra se ha desdibujado, dejándolos en un laberinto de precios que suben sin piedad. Esto no solo cambia la economía de cada casa, sino que pone en jaque un principio fundamental del sistema, abriendo preguntas sobre el rumbo y el futuro de la sociedad cubana.
Qué dicen las partes
El economista Pedro Monreal, con sus números en mano, nos susurra que el salario real de hoy es un 31,2% menos de lo que era en 2021. Es un bajón profundo, una herida que no cicatriza, a pesar de algún leve respiro en 2024 y 2025. Dice que el daño acumulado es grande y sigue ahí, como una sombra.
Si miráramos más allá de las cifras oficiales, si escucháramos el murmullo de la inflación no contada, el panorama sería aún más desolador, más sombrío. La realidad, según Monreal, contradice abiertamente las viejas palabras del Partido, aquellas que ponían el salario como el corazón del bienestar familiar.
Qué viene ahora
El camino hacia adelante parece despejado, pero no de obstáculos. Si no se siembra una nueva semilla de reformas, si no se frena la inflación desbocada, si la producción no levanta cabeza y la confianza económica no regresa, este salario estatal seguirá su cuesta abajo. Millones de cubanos verán cómo sus vidas se tornan más frágiles, más vulnerables.
Es una espera, un mirar al horizonte para ver si el viento trae cambios verdaderos, si la mano que decide mueve las piezas de otro modo. La ciudad observa, y el narrador, desde su balcón, seguirá contando.
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