El eco de Minneapolis: Redadas de ICE sacuden la Casa Blanca de Trump
lunes, 26 de enero de 2026
En pocas palabras
Las redadas de ICE en Minneapolis se convierten en un huracán político para Trump tras la muerte de un enfermero, desatando protestas y cuestionamientos.
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Qué pasó
Un viento frío sopló sobre Minneapolis. Las redadas de ICE, que debían ser un puño firme del Gobierno de Donald Trump, se transformaron en un nudo en la garganta. Lo que pintaba como orden y seguridad, de pronto se tiñó de acusaciones. La muerte del enfermero Alex Pretti en medio de las protestas, sumada al fallecimiento previo de Renee Good, cambió el guion. El despliegue federal en una ciudad gobernada por demócratas buscaba enviar un mensaje directo contra las llamadas «ciudades santuario».
Sin embargo, el efecto fue el contrario: videos grabados por ciudadanos contradicen la versión de la Casa Blanca, muestran un uso letal de la fuerza difícil de justificar y provocaron una fuerte caída en la popularidad del presidente, además de un conflicto abierto con las autoridades del estado de Minnesota.
Dónde y cuándo
La escena se plantó en Minneapolis, bajo un cielo que por días vio la furia crecer. Era un sábado cuando Alex Pretti, enfermero de 37 años, se unió a las voces que no callaban. Su teléfono en mano, una lente atenta a lo que ocurría.
Se acercó a una mujer rociada con gas pimienta, y en un parpadeo, fue rodeado. Lo tiraron a la nieve, y el eco de disparos rompió el aire invernal. Su cuerpo quedó allí, quieto, mientras algunos agentes se alejaban del bullicio. A principios de mes, Renee Good murió en circunstancias similares durante otra intervención del ICE, lo que ha profundizado la desconfianza hacia las agencias federales.
Por qué es importante
Esta historia es un temblor para la Casa Blanca, sobre todo en un año de urnas abiertas. Lo que buscaba ser un mensaje de autoridad, de repente, se volvió un eco de descontrol. El foco se desvió de la inmigración a la fuerza letal.
Para los votantes moderados e independientes, esta imagen podría ser una sombra demasiado larga, un riesgo político que pocos calcularon. Se ha convertido en una crisis política de gran alcance en pleno año electoral.
Qué dicen las partes
Desde Washington, la voz del presidente Trump sonó firme: Pretti era una amenaza, y el caos, culpa demócrata. Pero las imágenes, esas que la gente grabó y los medios verificaron, contaban otra cosa: un teléfono, no un arma.
El gobernador de Minnesota pidió que retiraran a los federales. El jefe de policía de Minneapolis, sin pelos en la lengua, dijo no ver pruebas de un Pretti armado. Un juez federal, por su parte, pidió guardar toda evidencia. Y el Departamento de Justicia, en un gesto que levantó cejas, retiró su ayuda en la investigación de Renee Good, provocando renuncias.
Qué viene ahora
El tablero político ahora tiene nuevas jugadas. Los demócratas, con la ceja alzada, amenazan con cerrar la billetera al Departamento de Seguridad Nacional si no hay cambios. Incluso algunos republicanos, con la voz más baja, piden explicaciones y ven con recelo que se sigan estas operaciones.
El presidente Trump, por su parte, ha bajado un poco el tono, dejando una puerta abierta a retirar a los agentes. Parece una movida para calmar las aguas, sin soltar del todo la bandera de su política migratoria. La ciudad observa, esperando ver qué capítulo sigue en esta historia que se escribe día a día.
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