El 'Fantasmonia' de Sandro Castro: Un paseo nocturno por La Habana vacía

miércoles, 18 de febrero de 2026

En pocas palabras

Sandro Castro, nieto de Fidel, graba un video en moto por La Habana vacía, llamándola "Fantasmonia", avivando el debate sobre privilegios en Cuba.

Mas detalles

Qué pasó

Sandro Castro, nieto del ya ausente Fidel Castro, volvió a ser el centro de todas las miradas. Un video suyo, que corrió como pólvora por las redes, lo mostraba de noche. Iba en la parte de atrás de una moto eléctrica, recorriendo calles casi en silencio de la capital cubana.

Con un deje irónico en su voz, soltó una frase que quedó flotando en el aire: "¿Cómo está Fantasmonia? Ni un carro ni una persona en la calle". Era la imagen de una Habana con el pulso bajo, y el comentario no tardó en encender el debate.

Dónde y cuándo

Esta escena, con aire de crónica nocturna, se desarrolló en las avenidas de La Habana. Era de noche, bajo un cielo quizás estrellado o quizás tan apagado como las calles que mostraba. El video, surgido en la red, pintaba una capital con una vida nocturna casi inexistente, como pocas veces se ha visto.

Sandro Castro, la figura en la moto, cruzaba ese paisaje desierto. Un telón de fondo de escasez y apagones, donde la ciudad, que antes vibraba, ahora parecía contener la respiración.

Por qué es importante

El pequeño metraje tocó una fibra sensible en el corazón de la isla. Para muchos, fue un espejo de la cruda realidad cubana: una crisis profunda que se come la energía y la alegría de las calles. El contraste era evidente: el estilo despreocupado de Sandro frente a las dificultades diarias de la gente.

Este episodio reavivó la conversación sobre los privilegios. Mientras muchos jóvenes cubanos enfrentan penas por expresar sus ideas, el nieto del Comandante parece vivir en un universo donde las reglas no aprietan igual.

Qué dicen las partes

En el gran foro de las redes sociales, las opiniones se cruzaron. Algunos vieron en el comentario de Castro una burla descarada a la situación del país. Otros, más cautos, lo consideraron solo una excentricidad, una más de un personaje que ya acostumbra a la polémica.

No hubo una declaración oficial, pero el eco del pueblo digital fue fuerte. Los internautas (el pueblo de la red) fueron quienes pusieron en claro la relación entre la "Habana Fantasmonia" y el presente de aprietos en la isla.

Qué viene ahora

Este video, aunque no promete cambios drásticos de inmediato, sí mantiene la brasa de la discusión viva. Es un recordatorio, un pequeño detalle que aviva el fuego del debate sobre la desigualdad social y la libertad de decir lo que se piensa en Cuba.

Sandro Castro, con cada aparición, se convierte en un símbolo, un punto de referencia para medir la tensión. Sus próximos movimientos, sus gestos, seguirán siendo observados. Esta historia de contrastes, seguro, aún tiene páginas por escribir.

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