El Pompón de Matanzas, Sediento: Veinte Días sin Agua en el Viejo Ojo del Agua

domingo, 22 de febrero de 2026

En pocas palabras

En El Pompón, Matanzas, la vida se ha detenido por la sed. Más de veinte días sin agua transforman la rutina en una búsqueda constante, un baile de cubos bajo el sol.

Mas detalles

Qué pasó

Imaginen la escena: las aceras de El Pompón, Matanzas, se han convertido en un desfile de cubos vacíos. El sol de febrero de 2026 golpea fuerte y el murmullo de la gente no es de risas, sino de planes para conseguir una gota más. Los vecinos, con un gesto entre la prisa y la resignación, acarrean el agua desde donde pueden. La esperanza de que el chorro regrese a las tuberías se diluye con cada día que pasa.

Dónde y cuándo

Esto ocurre en el reparto El Pompón, en la provincia de Matanzas, una tierra que un día fue famosa por sus manantiales. La gente la llamaba “El Ojo del Agua”, un lugar donde hasta hubo fábrica de hielo y de refrescos. Pero esa era una historia de antes. Hoy, en pleno 2026, la realidad es otra. Llevan más de veinte días, más de tres semanas, sin una sola gota de agua que llegue a sus hogares por las redes.

Las calles, antes frescas por el vital líquido, ahora sienten el polvo. Los tanques, improvisados o viejos, se vuelven guardianes de lo poco que se logra almacenar.

Por qué es importante

La falta de agua es más que una molestia; es una herida abierta en la vida diaria. Afecta la higiene de los cuerpos, la limpieza de las casas y la preparación de los alimentos. Con las altas temperaturas, el riesgo de enfermedades se asoma como una sombra. Es un golpe a la dignidad de un pueblo, que ve cómo un servicio tan básico se desvanece y la incertidumbre crece.

Qué dicen las partes

Los vecinos, aquellos que aún recuerdan los tiempos de abundancia, alzan la voz. Cuentan que la interrupción ya supera las tres semanas y que la información oficial escasea. Hablan de manantiales contaminados, de una infraestructura vieja que se ha ido olvidando. Algunos señalan tuberías rotas y la falta de piezas para arreglarlas como culpables directos. La gente no pide explicaciones largas, sino el agua que les permite vivir.

Qué viene ahora

El clamor de El Pompón no se queda en las esquinas; ha saltado a las redes sociales, donde las publicaciones se multiplican, pidiendo respuestas y soluciones urgentes. La comunidad mira al horizonte con la esperanza de que sus quejas se conviertan en acciones. Todos esperan planes concretos, inversiones que no solo tapen el bache, sino que devuelvan al barrio la estabilidad y el caudal que un día le dio su nombre. El Pompón espera, mirando el cielo, esperando el agua que no llega de la tierra.

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