El Silencio de La Habana: El Turismo Cubano se Desvanece en Medio de la Crisis
viernes, 20 de febrero de 2026
En pocas palabras
Las calles de La Habana lucen desiertas y el turismo cubano sufre una fuerte caída. La escasez de combustible y apagones agravan una crisis que vacía hoteles y aleja visitantes.
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Qué pasó
La escena se dibuja con una tristeza silenciosa en La Habana Vieja. Las calles, que antaño bullían con el ir y venir de turistas, hoy se ven casi desiertas. Los hoteles, esos gigantes que prometían el sol caribeño, ahora exhiben sus estancias vacías. El motor del turismo cubano, vital para la isla, ha entrado en una caída libre que amenaza con hundir aún más la ya profunda crisis del país.
Una youtuber, Camila Carballo, nos mostró estas imágenes, crudas y reveladoras. Es como ver un escenario de teatro donde los actores se han ido, dejando atrás solo el eco de lo que fue.
Dónde y cuándo
Este panorama desolador se vive, principalmente, en La Habana, un rincón de Cuba que solía ser vibrante. Hacia finales de 2025, los números ya contaban esta historia: solo 1.8 millones de visitantes llegaron a la isla.
Era una cifra muy lejana a los tiempos de bonanza, cuando más de 4 millones pisaban tierra cubana. Incluso la icónica terraza del Hotel Inglaterra, que antes resonaba con idiomas de todo el mundo, ahora es un lienzo de quietud. Allí, a veces, los músicos tocan sus sones, pero los pocos rostros que escuchan son cubanos, de la misma tierra, volviendo a sus casas donde les esperan los apagones.
Por qué es importante
Esta quietud no es solo una imagen bonita; es un golpe directo al corazón de Cuba. El turismo no es un lujo, es un pilar económico que sostiene a miles de familias. Desde el empleado del hotel hasta el dueño de la casita de alquiler, pasando por el restaurante y el negocio de la esquina, todos sienten el peso de este vacío.
La caída del turismo es el reflejo más claro de una crisis que lo abarca todo: la falta de combustible, los cortes de energía y la precariedad de los servicios básicos. Es como si el telón se hubiese bajado, dejando a muchos en la oscuridad.
Qué dicen las partes
Los expertos miran hacia la crisis energética como la principal culpable. La falta de combustible ha sido un trago amargo. Aerolíneas importantes, como Air Canada y WestJet, decidieron suspender sus vuelos, cortando así las alas de la conectividad.
Varios gobiernos han levantado alertas, aconsejando a sus ciudadanos no viajar, por los apagones y la incertidumbre. Esto, sumado a las sanciones que dificultan el acceso a suministros esenciales, ha dejado al sector turístico en una encrucijada difícil de sortear.
Qué viene ahora
El horizonte no promete un cambio rápido. Si la escasez de combustible persiste y los apagones continúan, las calles de La Habana seguirán vacías, los hoteles seguirán en silencio y la economía cubana, atada al vaivén del turismo, sentirá más la soga. Es de esperar que más aerolíneas reconsideren sus rutas y que la infraestructura siga bajo presión.
El camino por delante es incierto. Habrá que observar los envíos de petróleo, las decisiones políticas y la capacidad de la isla para reponer sus servicios básicos. Solo entonces, quizá, La Habana pueda volver a susurrar bienvenida a los viajeros del mundo.
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