Emprendedores Cubanos se Blindan con Baterías de Litio ante la Crisis Energética

lunes, 23 de febrero de 2026

En pocas palabras

Ante los constantes apagones en Cuba, las Mipymes están invirtiendo en costosas baterías de litio para mantener sus operaciones, revelando resiliencia y los grandes desafíos estructurales del país.

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Qué pasó

En el corazón de la isla, donde la luz se ausenta a menudo y sin avisar, los pequeños y medianos negocios han encontrado una tabla de salvación. Se trata de las baterías de litio estacionarias, unos equipos que se han vuelto el susurro urgente de las Mipymes, una forma de seguir a flote cuando la red eléctrica flaquea.

La necesidad es clara: mantener neveras enfriando y máquinas trabajando. Así, la energía se compra en paquetes, para que el negocio no cierre su ventana al sol o a la noche.

Dónde y cuándo

Este movimiento se ve por toda Cuba, pero con especial fuerza en los rincones digitales de compra y venta. Allí, la oferta de estos sistemas energéticos se extiende como un río, mostrando la prisa por soluciones. Principalmente hablamos de baterías LiFePO4 de 15 kWh, con una promesa de 8 a 12 horas de luz. Son equipos potentes, de 51.2V y 300 Ah, con una vida útil que mira los años. Su precio, entre 2.450 y 3.000 dólares, es una cifra que resuena en el bolsillo cubano, un eco de la inversión necesaria para no naufragar.

El tiempo es ahora, en este 2026, donde cada día sin luz es un día perdido para el comercio.

Por qué es importante

Esto importa para el alma de los emprendedores cubanos. Para el dueño del restaurante que necesita mantener el frío, para la panadería que no puede detener su horno, para la pequeña tienda que no quiere ver sus productos estropearse. Esta inversión cambia el juego: les da un aliento, una certeza en medio del vaivén eléctrico.

Lo que abre es la posibilidad de seguir produciendo, de pagar salarios, de mantener viva una economía que lucha. Lo que cierra, o al menos intenta cerrar, son las persianas bajadas por la oscuridad, la merma por falta de refrigeración y el silencio de las máquinas detenidas.

Qué dicen las partes

La Unión Eléctrica de Cuba, la empresa estatal que vela por la corriente, ha alzado la voz. Dicen que esta práctica masiva de cargar baterías a la vez, cuando vuelve la luz, puede traer problemas, sobrecargas en los transformadores. Ya en barrios de La Habana se han notado averías, como pequeños dolores de cabeza en la red.

Por su parte, los especialistas, desde sus análisis, sugieren una danza más coordinada: usar inversores híbridos que prefieran la energía del sol, y programar las cargas de las baterías en horarios más calmados, quizás de madrugada. Así, se alivia la presión sobre una red ya cansada.

Los emprendedores, con la mirada puesta en el día a día, demuestran su ingenio y resistencia frente a un mar de obstáculos.

Qué viene ahora

El camino sigue con retos, como una calle empedrada que nunca termina. La escasez de materias primas sigue siendo un fantasma que recorre los almacenes. Los precios suben sin freno, como un globo que se escapa al cielo. Las reglas del juego, a veces, cambian en medio de la partida, complicando el plan de los negocios. Además, los impuestos son un peso más en la balanza.

Lo que hay que mirar es cómo evoluciona la convivencia entre estas soluciones privadas y la frágil red pública. Qué nuevas normativas surgirán, cómo se adaptarán los negocios para optimizar el uso de estas energías. Es la historia de una resiliencia diaria, una apuesta por el ingenio en medio de la tormenta eléctrica.

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