Estudiantes de medicina en Cuba consideran postergar su graduación ante crisis de transporte y vivienda

viernes, 6 de marzo de 2026

En pocas palabras

Escasez de combustible en Cuba obliga a estudiantes de medicina a considerar licencias académicas por altos costos de transporte y precarias condiciones de vida.

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Qué pasó

Estudiantes internos de medicina en Cuba, a pocos meses de graduarse, enfrentan dificultades extremas debido a la escasez de combustible. Las medidas para reorganizar el transporte estatal han resultado insuficientes, obligando a muchos a asumir costos de traslado y alimentación exorbitantes para poder asistir a sus guardias y clases.

Esta situación ha llevado a que algunos consideren solicitar licencias académicas, posponiendo así su graduación ante la imposibilidad de cumplir con los requisitos de asistencia y estudio.

Dónde y cuándo

La problemática se agudiza en la Facultad de Ciencias Médicas No. 2 de Santiago de Cuba, afectando a internos de sexto año. Los estudiantes deben trasladarse desde municipios cercanos como El Caney, Versalles, Palma Soriano, Contramaestre o La Maya. Los trayectos urbanos que antes costaban 50 pesos ahora ascienden a 150, y desde municipios más alejados, el costo puede superar los 1.500 pesos diarios solo en transporte.

La situación se agrava porque deben presentarse en sala desde las 8:00 a.m. e incluso los fines de semana, asumiendo guardias de 24 horas sin remuneración.

Por qué es importante

La crisis del transporte y la falta de condiciones básicas amenazan la formación de futuros médicos en un momento crítico para el sistema de salud cubano. Si estos estudiantes solicitan licencias académicas, se creará un vacío en la atención hospitalaria, ya que son ellos quienes, en la práctica, sostienen muchos de los servicios asistenciales.

La posible postergación de sus graduaciones podría agravar la escasez de personal médico calificado en el país.

Qué dicen las partes

Los internos denuncian que las medidas gubernamentales no han resuelto sus dificultades, viéndose obligados a gastar sumas considerables en transporte y alimentación diaria. Algunos testimonios indican que un solo día puede costar hasta 1.000 pesos. La opción de quedarse en las becas tampoco es viable, pues los alimentos deben adquirirse por cuenta propia a precios elevados.

Las autoridades provinciales han intentado reorganizar servicios para reducir la transportación estatal, pero esto ha generado nuevas cargas para los estudiantes.

Qué viene ahora

Es probable que la presión de los estudiantes continúe en aumento si no se encuentran soluciones efectivas a la crisis de transporte y las precarias condiciones de vida. Se espera que las autoridades sanitarias y educativas deban intervenir de manera más contundente para evitar la deserción o el retraso en la formación de estos profesionales.

El foco estará en si el gobierno podrá garantizar condiciones mínimas para que los estudiantes completen su formación y se gradúen a tiempo, o si la situación los obligará a buscar alternativas fuera del sistema actual.

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