Fallece José Luis Anaya, el Ojo Histórico del Deporte Cubano
miércoles, 14 de enero de 2026
En pocas palabras
José Luis Anaya, el veterano fotorreportero que inmortalizó el deporte cubano con su lente, falleció en La Habana a los 72 años.
Mas detalles
Qué pasó
La noticia llegó como un susurro en la tarde habanera: José Luis Anaya, el hombre detrás de tantas imágenes icónicas del deporte, ha partido. El reconocido fotorreportero deportivo cubano falleció a la edad de 72 años, dejando un vacío en la memoria visual de la isla.
Su partida es lamentada por la prensa y la comunidad deportiva, que lo recuerdan como una figura esencial.
Dónde y cuándo
Fue en La Habana, la capital que tantas veces retrató, donde su vida se detuvo. Los reportes oficiales, como el de Jit.cu, el portal del INDER, confirmaron su deceso sin dar más detalles. Anaya, con su cámara al hombro, recorrió canchas y estadios por décadas, siempre buscando ese instante perfecto.
Su lente fue testigo silencioso de victorias y derrotas, capturando la esencia misma del juego.
Por qué es importante
La obra de Anaya es un tesoro. Para Cuba, su trabajo es la crónica gráfica de su pasión más grande: el deporte. Especialmente el béisbol, que cobró vida a través de sus fotografías, guardando la historia de héroes y momentos inolvidables.
Él no solo fotografió; también dirigió el Departamento de Fotografía del INDER, asegurando que esas colecciones visuales fueran conservadas para el futuro.
Qué dicen las partes
Desde los rincones oficiales, como el INDER, se ha expresado un profundo pesar. Los medios se limitan a recordar su vasta trayectoria y su legado invaluable, sin ahondar en las circunstancias de su muerte. Se descartan rumores de un deceso en situaciones inusuales.
Familiares, colegas y amigos han enviado sus condolencias, honrando la memoria de un profesional ejemplar que siempre tuvo el ojo puesto en la acción.
Qué viene ahora
El camino que sigue es el de la memoria. Las miles de fotografías de José Luis Anaya seguirán contando historias, inspirando a nuevas generaciones de deportistas y fotógrafos. Su archivo, una ventana al pasado glorioso del deporte cubano, continuará siendo estudiado y admirado.
Su obra perdura, vibrante y nítida, como si cada imagen aún estuviera latiendo en el corazón de un estadio.
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