Fuego en Centro Habana: Una Motorina Arde en la Esquina de San Nicolás y Dragones

martes, 10 de febrero de 2026

En pocas palabras

Una motorina se incendió en la concurrida intersección de San Nicolás y Dragones, Centro Habana, alarmando a vecinos y transeúntes, sin dejar heridos.

Mas detalles

Qué pasó

La mañana se detuvo en una esquina habanera. De repente, una motorina, de esas que parecen bailar entre el tráfico diario, empezó a echar humo, luego llamas. Fue un resplandor vivo en el corazón de Centro Habana, justo cuando la vida bulle por San Nicolás y Dragones. El conductor, por suerte, saltó a tiempo, dejando que el vehículo se consumiera solo, como si liberara un aliento de fuego en el aire de la ciudad.

Dónde y cuándo

Esto ocurrió el martes, con el sol ya alto, en la intersección de San Nicolás y Dragones. Es un punto clave, un nudo donde la gente va y viene, entre edificios antiguos y comercios que abren sus puertas. La Habana, con su ritmo, se vio sorprendida. El humo subió al cielo azul, mientras los bomberos llegaban, con sirenas que rompían el sonido de los pregones, para apagar el fuego antes de que la chispa saltara a otro lugar.

Por qué es importante

Este suceso, pequeño en sí mismo, grita una historia grande. Es un reflejo de cómo anda el transporte en Cuba. La motorina, que para muchos es la única opción de moverse en esta Habana de ahora, se quema y nos muestra que el problema es profundo. Habla de repuestos que no se encuentran, de reparaciones a la buena de Dios y de baterías que ya no aguantan. Es un síntoma de la vida precaria que a veces toca.

Qué dicen las partes

Los vecinos, con la experiencia que da el mirar desde el balcón día tras día, contaron que no es la primera vez. “Ya es costumbre”, decía uno, mientras otro apuntaba a las baterías viejas y a las chapuzas eléctricas. Es la voz de la calle, que ve cómo estos vehículos se han vuelto un peligro constante, explotando por el desgaste o por recargas hechas sin seguridad, una y otra vez.

Qué viene ahora

El fuego se apagó, sí, pero la preocupación sigue flotando en el aire. Estas motorinas, tan necesarias, seguirán circulando, llevando a la gente a su destino, con el riesgo a cuestas. Es un recordatorio de que se necesita un cambio, que se miren más de cerca estos vehículos, se regulen las reparaciones y, sobre todo, que el transporte público sea la solución que la gente necesita de verdad. La escena se repite, y la ciudad espera una calma que aún no llega.

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