El Gas se Dispara en Isla de la Juventud: De 50 a 89 Dólares por un Balón
sábado, 31 de octubre de 2026
En pocas palabras
El precio del balón de gas licuado en Isla de la Juventud subió de 50 a 89 dólares, generando críticas y preocupación entre los residentes.
Mas detalles
Qué pasó
El precio del balón de gas licuado ha aumentado drásticamente en puntos de venta específicos de la Isla de la Juventud. Lo que antes costaba 50 dólares para quienes reciben ayuda del exterior, ahora alcanza los 89 dólares.
Este incremento ha generado descontento y críticas entre los habitantes de la isla, quienes ya enfrentan dificultades económicas.
Dónde y cuándo
El alza se ha reportado en los puntos de venta de Micro 70 y La Fe, en la Isla de la Juventud. El aumento se hizo efectivo recientemente, afectando a residentes que dependen de estas compras.
La denuncia fue compartida en redes sociales, reflejando la preocupación de residentes como Mae Mae, quienes sienten que sus quejas no son escuchadas.
Por qué es importante
Este aumento dificulta aún más el acceso a un recurso básico para la cocina en un contexto de crisis económica. Para muchas familias cubanas, conseguir gas licuado se ha convertido en un lujo inalcanzable.
La situación pone de manifiesto la brecha entre los salarios en pesos y la necesidad de divisas para adquirir productos esenciales, agravando la sensación de abandono.
Qué dicen las partes
Residentes y usuarios de redes sociales han expresado su frustración ante este incremento, calificándolo de injustificable y cuestionando la falta de atención a sus dificultades.
Aunque el gobierno estableció un precio oficial de 350 pesos para el balón de 10 kg, la escasa distribución estatal ha dado pie a ventas privadas en divisas a precios elevados.
Qué viene ahora
Se espera que esta situación continúe generando malestar y debate entre la población. La dependencia de compras en el exterior para acceder a bienes básicos subraya la precaria situación económica.
Los residentes seguirán buscando maneras de obtener el gas, mientras el precio en divisas se mantiene como una barrera significativa para el acceso a la cocina cotidiana.
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