Guantánamo Vuelve al Fuego de Leña: El Pan Se Amasa a Mano Frente a la Escasez

miércoles, 11 de febrero de 2026

En pocas palabras

Guantánamo regresa a tiempos pasados por la escasez: el pan se amasa a mano, se hornea con leña y se reparte en bicitaxis, un eco de otra era.

Mas detalles

Qué pasó

En Guantánamo, la provincia más al este de Cuba, la modernidad ha tomado un desvío inesperado. La luz se ha vuelto esquiva y el combustible, un recuerdo que se diluye. Esta crisis energética ha empujado a las panaderías de la región a un viaje al pasado, a una especie de economía de emergencia.

Las órdenes llegaron claras: se activan los hornos de leña. Aquellas estructuras que dormían el sueño de los antiguos, hoy rugen de nuevo. Las amasadoras eléctricas, mudas por falta de corriente, han cedido su lugar a la fuerza de las manos. Oficinistas, técnicos y cualquier par de brazos disponibles se unen en la tarea.

Dónde y cuándo

Esta escena se repite en las panaderías de Guantánamo, en pleno 2026. Bajo el sol caribeño, el aire se impregna del olor a leña quemada y a la harina que se transforma con esfuerzo. Es un regreso forzado a los métodos de antaño, una danza manual para asegurar el alimento básico.

El transporte del pan tampoco escapa a esta improvisación. Sin diésel, los vehículos motorizados han desaparecido. Ahora, bicitaxis, triciclos y carretas tiradas por animales se encargan de la distribución, tejiendo una red logística que parece sacada de un álbum de fotografías antiguas.

Por qué es importante

Esta vuelta a los métodos de producción y distribución de siglos pasados no es una elección, sino una necesidad imperante. Es un reflejo crudo de la fragilidad del sistema ante la escasez de recursos vitales. Para las familias de Guantánamo, esto significa un cambio en la calidad y disponibilidad de un alimento esencial.

Subraya la vulnerabilidad de la vida cotidiana frente a la falta de energía. Revela que, cuando el suministro falla, la sociedad busca soluciones en el pasado. Cierra, por el momento, la puerta a la eficiencia moderna, abriendo la de la resistencia y el ingenio humano.

Qué dicen las partes

Las autoridades provinciales aseguran que mantienen estrictos controles sanitarios. Su objetivo es evitar cualquier tipo de contaminación en este proceso artesanal. Sin embargo, la realidad diaria en las panaderías, entre el polvo y el calor constante, dificulta la aplicación efectiva de estos protocolos.

Los trabajadores, con el cansancio a cuestas, cumplen con su labor, aunque saben que los insumos no son siempre los mejores. La harina y los procesos forzados impactan directamente en la calidad final del pan, un producto que ya enfrentaba desafíos.

Qué viene ahora

La provincia de Guantánamo sigue a la espera de que la crisis energética amaine y el combustible vuelva a fluir con normalidad. Mientras tanto, la vida no se detiene; se adapta. La gente busca soluciones, día a día, para que el pan no falte en la mesa.

Se esperan nuevas estrategias para sortear las dificultades, tal vez más creatividad en la logística o en la obtención de recursos. La historia de Guantánamo sigue escribiéndose al calor de los hornos de leña, con el esfuerzo manual como protagonista y la esperanza puesta en el mañana.

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