Incendio en Arroyo Naranjo: Humo Negro Alarma a La Habana

lunes, 26 de enero de 2026

En pocas palabras

Un incendio en Arroyo Naranjo, La Habana, causó pánico y una densa nube de humo. Originado por desechos, el suceso expone la fragilidad urbana y la preocupación vecinal.

Mas detalles

Qué pasó

Una tarde cualquiera, la tranquilidad de Arroyo Naranjo se quebró con un incendio. Una densa nube de humo negro trepó al cielo, pintando de espanto el horizonte. Las llamas, nacidas entre desechos inflamables, bailaban cerca de las casas, desatando el pánico entre los vecinos.

El fuego se extendió rápido, empujado por el viento y la basura acumulada, mientras el humo espeso ahogaba el aire y la visibilidad en varias cuadras.

Dónde y cuándo

Fue el veinticinco de enero de dos mil veintiséis, cuando el sol empezaba a bajar, en el reparto Callejas. Justo allí, en la calle Norte, donde Pinar del Río se cruza con Santa Clara, en el municipio Arroyo Naranjo de La Habana.

El aire se hizo pesado, cargado de ceniza y miedo. Las miradas buscaban refugio, mientras el olor a quemado lo invadía todo. Testigos relataron cómo personas salían de sus casas, temiendo por sus viviendas y la salud de los más vulnerables.

Por qué es importante

Este fuego, más allá de la ceniza, es un eco que resuena. Es importante para los que viven al filo, en barrios donde la acumulación de basura es una mecha encendida. Revela la urgencia de limpiar, de proteger la salud y la vida de la comunidad.

Es un grito silencioso que pide un aire más puro y calles sin peligros constantes, dejando al descubierto la fragilidad de la seguridad en muchos rincones de la capital.

Qué dicen las partes

Los vecinos, con la voz entrecortada por el humo y la frustración, repiten la misma historia: la basura se amontona, la recogida falla y el riesgo crece sin control. No hay heridos de manera oficial, dicen, pero el malestar persiste.

La gente siente el picor en los ojos, el nudo en la garganta, y la preocupación por la exposición a gases tóxicos, especialmente para niños y ancianos. La comunidad clama por soluciones concretas y una respuesta más rápida.

Qué viene ahora

La ciudad respira aliviada, pero con un ojo abierto. Los bomberos se fueron, pero el rastro del incendio queda y la preocupación no se disipa del todo. Ahora toca mirar si la promesa de limpieza llega, si las pilas de desechos desaparecen de una vez por todas.

Los vecinos de Callejas, con la alerta en el alma, saben que la calma es frágil. Una chispa, un descuido, y la historia, teñida de humo y pánico, podría repetirse mañana mismo.

Comentarios

Cargando...
Cargando comentarios...