La casa que cruje: Cinco meses de abandono para Kenia y sus hijas en Camajuaní

miércoles, 18 de febrero de 2026

En pocas palabras

Una madre y sus dos hijas llevan cinco meses viviendo entre ruinas en Camajuaní, Cuba, tras la explosión de una nave municipal que destruyó su hogar. La ayuda prometida no llega.

Mas detalles

Qué pasó

Imagina la escena: un estruendo fuerte, un golpe que sacude el aire. Así fue como la casa de Kenia Pérez Martín, y con ella la tranquilidad de sus dos niñas pequeñas, se vino abajo. Una explosión cercana, dicen, en una nave colindante de la Dirección Municipal de Cultura, dejó su hogar en un estado de ruinas. Desde aquel día, ya lejano, cinco largos meses han pasado entre escombros y una espera que parece no tener fin.

La familia permanece expuesta al peligro constante, con riesgo de derrumbe y a la intemperie.

Dónde y cuándo

Esto ocurre en Camajuaní, ese rincón apacible de Villa Clara, en el corazón de Cuba. Hace ya medio año de aquel sobresalto que cambió todo. Kenia, la madre, y sus dos pequeñas hijas, son las protagonistas de este drama callado.

El techo abierto al cielo, el sistema de agua roto, la precariedad asomándose por cada agujero de la vivienda. Una postal de abandono que se repite día tras día en el mismo lugar.

Por qué es importante

Este no es solo el relato de una casa destruida, es la historia de muchas familias vulnerables. Nos habla de la fragilidad de la vida cuando las estructuras que deben proteger fallan. Importa, sobre todo, porque en el centro de este abandono hay dos niñas, pequeños ojos que ven cómo su refugio se desmorona día a día. Es un espejo que muestra la espera interminable y una burocracia que a veces parece sorda ante el clamor más urgente.

La situación pone el foco sobre la responsabilidad de las instituciones ante emergencias que afectan a mujeres y niños.

Qué dicen las partes

Kenia, con la voz que suena a cansancio, ha tocado todas las puertas posibles en busca de una solución. Ha ido a la Dirección de Cultura, a la Asamblea Municipal del Poder Popular, a las oficinas de Atención a la Población. Incluso tiene un número de caso formal, el 310821, como prueba de su reclamo. Pero, según sus palabras, el eco es el único que le ha respondido hasta ahora.

“Ya hace cinco largos meses. Todavía sentimos el ruido de las explosiones. Nadie se pronuncia para resarcir el daño que nos hicieron”, expresó la madre. La organización feminista YoSíTeCreo en Cuba ha alzado la voz por ella, denunciando la extrema vulnerabilidad de la familia y exigiendo una acción inmediata.

Qué viene ahora

La esperanza, o al menos la exigencia de justicia, es que una mirada técnica se pose pronto sobre esos muros rotos. Se pide una evaluación inmediata del inmueble y que se adopten medidas urgentes de protección. Que lleguen las máquinas, las manos, los materiales necesarios para reparar el daño. Que se le devuelva a Kenia y a sus hijas un techo seguro, un lugar digno donde vivir. La comunidad, y muchos en las redes, esperan a ver si este triste cuento, al fin, tiene un giro feliz.

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