La Confianza Rota en Ciego de Ávila: Amigos Vaciaron una Casa
domingo, 11 de enero de 2026
En pocas palabras
Una mujer en Ciego de Ávila confió su casa a conocidos, solo para encontrarla completamente vacía a su regreso. La policía actuó rápido.
Mas detalles
Qué pasó
Una historia amarga se tejió en Ciego de Ávila cuando una vecina, de buena fe, decidió encargar su hogar a unos conocidos. Se ausentó con la tranquilidad de quien deja sus cosas en manos de amigos. Sin embargo, al regresar, la encontró despojada, casi un eco hueco de lo que fue su casa. Los que debían cuidarla, la saquearon.
La traición se manifestó en la ausencia de bienes esenciales: desde un refrigerador que ya no enfriaba sueños, hasta una lavadora que no giraría más la ropa del día a día. Los ladrones no dejaron casi nada, como una bandada de pájaros que vacía un árbol de sus frutos más preciados.
Dónde y cuándo
El escenario de este despojo fue en el reparto Lugones, un rincón de Ciego de Ávila que ahora guarda este amargo recuerdo. La historia se dio a conocer recientemente, como un susurro que corre de balcón en balcón, dejando un sabor a desilusión.
Los protagonistas de este drama son la víctima, una mujer que ahora lleva el peso de la confianza rota, y los señalados como responsables: una tal Jessica de la Caridad, junto a Luis López y Rogelio Martínez. Estos últimos, conocidos por su historial en la zona de Villa Cabilla, entraron en escena como sombras que se llevan lo ajeno.
Por qué es importante
Este hecho no es solo el robo de unos cuantos enseres; es una bofetada a la confianza que, en estos tiempos difíciles, ya escasea como el pan. Es un espejo de la descomposición social que muchos sienten en Cuba, donde la necesidad a veces empuja a cruzar límites que antes eran sagrados. La pérdida de un refrigerador, una lavadora o unas lámparas, en un país donde reponerlos es casi una odisea, es un golpe devastador al corazón del hogar.
Este caso es importante porque nos habla de la fragilidad de los lazos, de cómo el hambre o la ambición pueden carcomer las bases de una amistad. Es un dolor que va más allá de lo material, tocando el alma de la comunidad.
Qué dicen las partes
La noticia, difundida por la página de Facebook «Avileños de Corazón», resonó como un lamento en las redes. Desde allí, se calificó a los implicados como
“individuos habituados a este tipo de delitos”, que vieron en la confianza de la víctima la oportunidad perfecta para su fechoría. La voz de la comunidad, a través de estos canales, expresó indignación y un sentir generalizado sobre el aumento de hechos delictivos.
Aunque no hay declaraciones directas de los involucrados, el relato de «Avileños de Corazón» actúa como una denuncia pública, poniendo el foco en la necesidad de estar alerta y en la tristeza de ver cómo la moral se deshilacha.
Qué viene ahora
Afortunadamente, la policía actuó con la rapidez del rayo, y gran parte de lo robado pudo ser recuperado. Esto alivió en parte el peso material, pero la herida de la traición, esa, no cicatriza tan pronto. La historia, más allá de la recuperación, deja una advertencia clara.
El viejo refrán, citado en la publicación, resuena ahora con una fuerza inusitada:
“quien mete amigos en su casa, su propia ruina traza”. Este incidente nos invita a mirar con más cuidado a quién se le entrega la llave de la confianza, y sirve como un recordatorio doloroso de los tiempos que corren, donde la vigilancia se vuelve tan necesaria como el aliento.
Comentarios