La Corte Suprema de EE.UU. revisa casos clave sobre bienes confiscados en Cuba
lunes, 23 de febrero de 2026
En pocas palabras
La Corte Suprema de EE.UU. analiza la Ley Helms-Burton en dos litigios que podrían abrir el paso a más reclamaciones por propiedades confiscadas en Cuba, impactando empresas y la política hacia la isla.
Mas detalles
Qué pasó
La Corte Suprema de Estados Unidos revisa hoy dos casos que podrían cambiar la Ley Helms-Burton. Específicamente, el Título III, que permite a ciudadanos demandar a quienes usen propiedades confiscadas en Cuba desde 1959. La expectativa es grande.
Se busca definir si se abrirá la puerta a más reclamaciones, impactando a empresas y las futuras relaciones entre ambos países.
Dónde y cuándo
El lunes 23 de febrero de 2026, la Corte Suprema en Washington D.C. es el centro de atención. Los jueces escuchan a las partes en dos disputas clave.
Exxon Mobil se enfrenta a la Corporación CIMEX, y Havana Docks Corp. a navieras como Royal Caribbean. El ambiente es tenso, con implicaciones que van más allá de la sala.
Por qué es importante
Una decisión favorable a una interpretación amplia del Título III sería un terremoto legal. Podría reactivar miles de demandas por refinerías, fábricas y puertos confiscados.
Esto ejercerá una fuerte presión económica sobre el régimen cubano, ya en crisis. También redefiniría la inversión extranjera en la isla y la política de EE.UU. hacia Cuba, marcando un antes y un después.
Qué dicen las partes
Exxon Mobil reclama más de mil millones de dólares por activos confiscados en 1960, usados hoy por CIMEX. Argumenta que el Título III debe superar la inmunidad soberana que CIMEX invoca.
Havana Docks Corp. lucha por su derecho sobre la concesión del puerto de La Habana, revocada por el régimen. La clave es si la confiscación inicial da derecho a demandar, más allá de la validez actual de la concesión, a pesar de fallos anteriores en contra.
Qué viene ahora
Los nueve jueces de la Corte Suprema deliberarán a puerta cerrada. La fecha del veredicto es incierta, pero se espera con impaciencia.
Su decisión podría desencadenar nuevas acciones legales contra compañías globales en Cuba. Se observará con lupa cómo esto afecta el delicado equilibrio entre Estados Unidos y la isla caribeña. Un nuevo capítulo espera ser escrito.
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