La espera del último adiós: Siete horas por un ataúd en Holguín
miércoles, 18 de febrero de 2026
En pocas palabras
En Holguín, una familia vivió siete horas de angustia al no conseguir un ataúd para su madre fallecida, revelando la grave escasez.
Mas detalles
Qué pasó
En Holguín, el luto se hizo espera. Una madre falleció, pero el último adiós se demoró más de siete horas. Su cuerpo permaneció en casa, tendido, mientras la familia buscaba desesperadamente un ataúd para su digna sepultura. La burocracia y la escasez estiraban el dolor.
La hija, Gladis Pérez Aguilera, lanzó un angustiado llamado en Facebook, buscando ayuda. Su mensaje reflejaba la indignación de muchos, quienes no podían creer que ni siquiera en la muerte se encontrara paz.
Dónde y cuándo
La escena de esta amarga espera se vivió en Holguín, Cuba, específicamente en la Calle Freire #48, entre Progreso y Luis de Feria. Era un martes cualquiera, pero para la familia Pérez Aguilera, el tiempo se detuvo, cargado de impotencia.
El aire del hogar se llenó de un silencio pesado, de miradas que no encontraban consuelo, mientras el reloj seguía marcando las horas sin que apareciera el ataúd necesario.
Por qué es importante
Este caso va más allá del dolor de una familia; es un espejo. Refleja la dura realidad de Cuba, donde la escasez alcanza hasta los momentos más sagrados. La dignidad en la muerte se vuelve un lujo, un privilegio.
Importa porque desnuda la fragilidad de servicios esenciales. Muestra cómo la falta de recursos transforma el duelo íntimo en un calvario público, un clamor por lo más básico.
Qué dicen las partes
Gladis, la hija, fue la voz principal, clamando en redes sociales:
"Imaginen el dolor de perder a una madre… ahora imaginen si ni siquiera hay ataúd para darle santa sepultura". Su denuncia resonó, y la comunidad en línea exigió acciones.
Aunque no hubo declaraciones oficiales directas, el clamor popular en Facebook se dirigió a las autoridades, pidiendo soluciones urgentes para esta crisis de dignidad.
Qué viene ahora
El ataúd que no llegaba se ha vuelto un símbolo. ¿Será este drama en Holguín un punto de inflexión? ¿Se tomarán medidas para que ninguna otra familia sufra una despedida tan cruel?
Lo que sigue es la expectativa de la comunidad por respuestas. La esperanza de que esta denuncia impulse cambios reales, garantizando la dignidad de los fallecidos y el consuelo de sus seres queridos. La sociedad espera que la impotencia de hoy no se repita.
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