La Habana: Operativo de Seguridad del Estado en Casa de Joven de El Ático
viernes, 6 de febrero de 2026
En pocas palabras
La Seguridad del Estado cubana irrumpió en la casa de Ernesto, miembro del grupo juvenil independiente El Ático. Un operativo que alarma a activistas sobre la represión a la disidencia.
Mas detalles
Qué pasó
Una mañana cualquiera, o casi, la calma de una casa en La Habana se rompió. Agentes de la Seguridad del Estado cubana irrumpieron con una orden en la vivienda de Ernesto, un joven conocido por muchos como 'el de la barbita'.
Ernesto es pieza clave del colectivo juvenil El Ático, ese grupo que se atreve a pensar diferente. La escena, según se cuenta, fue un golpe directo, sin avisos, a la puerta de la independencia.
Dónde y cuándo
Esto ocurrió en la intimidad de un hogar en Cuba, un viernes reciente, específicamente el 6 de febrero de 2026. Los ojos de la Seguridad del Estado, siempre atentos, se posaron sobre la casa de este muchacho.
Los vecinos, quizás, notaron el movimiento inusual, el vaivén de vehículos que no suelen verse. El aire se puso tenso, como la cuerda de una guitarra antes de romperse, marcando un día más en el calendario del activismo cubano.
Por qué es importante
Este suceso importa, y mucho, para quienes creen en las voces libres en la isla. El Ático no es un grupo cualquiera; son jóvenes artistas y activistas que, a través de la cultura, lanzan preguntas incómodas al poder.
La irrupción es un mensaje claro. Busca cerrar espacios, acallar murmullos y ponerle un candado a la libertad de expresión, sobre todo entre la juventud que busca nuevos caminos lejos del discurso oficial. Es una señal de que la presión aumenta.
Qué dicen las partes
La activista Lar Crofs, con el corazón en la mano, no tardó en denunciar lo sucedido. Lo llamó un acto abusivo, un golpe que 'empingaaa al 100', y prometió estar vigilante, dispuesta a acompañar a los detenidos si llegara el caso.
Mientras tanto, las palabras del funcionario oficialista Humberto López, quien asegura que en Cuba no se persigue al que piensa distinto, suenan huecas. Los hechos, como este operativo, parecen llevarle la contraria y son la respuesta de muchos críticos.
Qué viene ahora
Tras la irrupción, el tablero se mueve. La comunidad de activistas y los medios independientes observan con atención, esperando el siguiente paso. La tensión en el aire no se disipa, más bien se condensa.
Es probable que estas acciones busquen intimidar, para que otros jóvenes lo piensen dos veces antes de unirse a la disidencia. La mirada está puesta en si habrá nuevas detenciones o si esta será una advertencia sin más, un punto y seguido en la crónica de la vigilancia.
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