La Libreta de Abastecimiento Cubana al Borde de la Extinción Tras Seis Décadas

martes, 6 de octubre de 2026

En pocas palabras

El histórico sistema de racionamiento de alimentos en Cuba, la 'libreta', se acerca a su fin tras 63 años, con productos escasos y su posible sustitución por mercados de barrio.

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Qué pasó

La libreta de abastecimiento en Cuba, un ícono del modelo socialista, está prácticamente desapareciendo. Tras más de seis décadas distribuyendo alimentos básicos a precios subsidiados, las bodegas a menudo cierran o reciben muy pocos productos. El gobierno de Miguel Díaz-Canel no ha anunciado oficialmente su fin, pero la realidad en las calles muestra un sistema al borde del colapso.

Los cubanos están presenciando un cambio total respecto a lo que siempre conocieron. La escasez se ha vuelto la norma, obligando a los ciudadanos a buscar alternativas para conseguir sus alimentos, algo que marca una era histórica para el país.

Dónde y cuándo

Este fenómeno se observa en toda Cuba, pero con especial notoriedad en La Habana. Los consumidores como Paula Sonia Santiago, de 64 años, y Rafael García, de 75, han constatado en sus barrios la drástica reducción de productos en las bodegas. El sistema, creado en 1963 bajo Fidel Castro, se implementó en un contexto de escasez para garantizar un mínimo de alimentos a la población.

Durante años, la libreta fue un salvavidas, especialmente en la crisis de los 90 tras el colapso de la Unión Soviética. Sin embargo, mantener los subsidios se volvió cada vez más difícil, llevando a una progresiva eliminación de productos desde 2008.

Por qué es importante

La posible desaparición de la libreta marca el fin de una institución fundamental en la vida cubana. Durante décadas, garantizó un acceso equitativo a productos básicos, sin importar los ingresos. Representa la pérdida de uno de los últimos pilares de seguridad alimentaria para los sectores más vulnerables de la sociedad cubana.

Este cambio refleja una profunda reestructuración económica, donde el subsidio generalizado busca ser reemplazado por ayudas focalizadas. La medida pretende adaptarse a las nuevas realidades económicas, aunque genera incertidumbre sobre el acceso a alimentos para todos.

Qué dicen las partes

Los consumidores expresan sorpresa y melancolía. Paula Sonia Santiago lamenta no estar acostumbrados a un abastecimiento sin la libreta. Rafael García señala con pragmatismo que los precios en los nuevos mercados son "menos caros", no necesariamente baratos, reflejando la preocupación por el poder adquisitivo.

El gobierno, por su parte, ha promovido la creación de 24 mercados de barrio con precios entre un 10% y 15% inferiores a los del sector privado. Esta iniciativa busca ofrecer una alternativa más asequible, aunque muchos ciudadanos cuestionan si realmente alivia sus deteriorados salarios y pensiones.

Qué viene ahora

Se vislumbra un futuro donde el acceso a alimentos dependerá más de la capacidad de compra individual y de programas de asistencia social específicos. Los mercados de barrio son el primer paso de esta transición, ofreciendo una veintena de productos a precios controlados.

Los cubanos deberán acostumbrarse a un sistema de abasto diferente, donde la libreta deja de ser la referencia principal. Será clave observar cómo evolucionan estos mercados y si logran ofrecer un verdadero alivio económico frente a la inflación, marcando una nueva etapa en la historia del suministro alimentario en la isla.

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