La sombra de Trump sobre Cuba: entre el colapso y un futuro incierto
lunes, 9 de febrero de 2026
En pocas palabras
Cuba vive su hora más crítica: la presión de la administración Trump se une a una economía en ruinas y la huida masiva, dibujando un futuro incierto para la isla.
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Qué pasó
Se respira en el aire habanero una tensión vieja, pero con sabor a final. El gobierno cubano, que ha navegado casi siete décadas por aguas turbulentas, se encuentra ahora frente a la marejada más fuerte.
La economía cojea, las luces se apagan y millones han dicho adiós a la isla. Todo esto, dicen las voces, mientras la mano de Donald Trump aprieta desde Washington.
Dónde y cuándo
El escenario es Cuba, claro, pero el eco llega hasta las calles de Miami. Es hoy, en este diciembre de 2025, cuando el sistema cubano siente el temblor.
Desde el Malecón hasta los barrios del interior, la escasez muerde. Los rostros de los que se van, los apagones que sorprenden la noche y el silencio de las fábricas sin gasolina pintan el lienzo de este momento crucial.
Por qué es importante
Esta es una historia que le importa a muchos. Para el régimen, es la prueba de fuego que definirá su existencia. Para el pueblo, es la esperanza o la desesperación de un cambio profundo.
No es solo un bache, dicen los que saben; es una tormenta que combina el aislamiento financiero, la fuga masiva de cerebros y la ausencia de un amigo poderoso dispuesto a tender la mano. Es un juego nuevo, con reglas distintas.
Qué dicen las partes
Desde el Norte, el presidente Trump repite que el gobierno cubano “está en las últimas”, un eco que resuena entre los exiliados que sueñan con el derrumbe.
En Miami, Marcell Felipe habla de un plan para que antes de 2026 haya cambios. La Casa Blanca, por su parte, deja la puerta abierta al diálogo, pero pide concesiones de verdad: más partidos, más sector privado.
Desde La Habana, los oficiales niegan negociar y llaman “agresión inmoral” a la presión. Sin embargo, el presidente Miguel Díaz-Canel no esconde la gravedad: anuncia racionamiento y busca el sol y el viento para no depender tanto del petróleo.
Qué viene ahora
Ahora, la escena se queda abierta. ¿Qué pasará cuando el telón suba de nuevo? La presión no cede y la isla se estremece.
Si el régimen cae, ¿quién toma el timón? Los líderes de la oposición, muchos en la cárcel o lejos, no tienen una figura clara para la transición. Historiadores viejos, los que vieron caer y levantarse al sistema, dicen que esta vez “se siente diferente”. No hay un salvador en el horizonte, no hay un país hermano que ofrezca un rescate. El futuro de Cuba, como la neblina al amanecer, es incierto.
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