Las Avispas Negras de Cuba: El brillo del disfraz contra la herrumbre de la realidad
domingo, 8 de febrero de 2026
En pocas palabras
Las fuerzas especiales cubanas, “Las Avispas Negras”, exhiben armamento obsoleto. La propaganda choca con la dura realidad del servicio militar y el desgaste juvenil.
Mas detalles
Qué pasó
En la isla, un velo se levantó. Las fuerzas especiales de Cuba, esas que llaman “Las Avispas Negras”, hicieron su muestra. Se dijo que era una exhibición de poder, de disciplina.
Pero bajo el sol caribeño, el ojo agudo de la gente vio otra cosa. Las armas, muchas de ellas, parecían de otro tiempo. Una herrumbre casi cantaba su vieja canción, lejos del brillo prometido.
Dónde y cuándo
Esto ocurrió en Cuba, por estos días del 2026. Las imágenes, como ráfagas, corrieron por las redes, llegando hasta Miami, donde se comentaba entre el café y el malecón.
Los jóvenes reclutas, algunos casi niños, apenas salidos de la escuela, se veían en medio de ese escenario. Sus uniformes, en ocasiones, llevaban el peso de muchos solsticios, no el de la modernidad que pregona el cartel.
Por qué es importante
Es importante porque la tela del cuento oficial se rasga. Muestra la distancia entre lo que se dice y lo que se vive, especialmente para esos muchachos que se visten de soldado sin quererlo.
La credibilidad del régimen se tambalea, y el corazón de las familias se aprieta. Es la paradoja de un ejército que posa, pero que, en su interior, esconde el óxido y el cansancio de sus hombres.
Qué dicen las partes
El gobierno, con voz firme, insiste en que las Avispas Negras son la flor y nata, la vanguardia. Pero la calle, los chismes de barbería, las voces de Juan en Santiago y Miguel en La Habana, cuentan otra cosa.
Hablan de entrenamientos bajo el sol ardiente con fusiles que cojean, de uniformes que se caen a pedazos. Los padres, como Alfredo, llevan el dolor de historias como la de Anier o Samuel, dos nombres que pesan como plomo.
Qué viene ahora
El telón seguirá arriba, el régimen mantendrá su obra. Los jóvenes, con la mirada al horizonte, cumplirán su tiempo, esperando el día de la libertad.
Pero el aire de cambio, ese que se siente en la piel, dice que la verdadera lealtad, la que importa, no estará con el arma vieja, sino con la gente, con el pueblo que observa y espera.
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