Madre cubana denuncia el "desastre" por apagones y falta de gas para cocinar

jueves, 19 de febrero de 2026

En pocas palabras

Una madre en Cuba llega al límite, incapaz de calentar la comida de su hijo por la combinación de cortes eléctricos y escasez de gas. Describe la situación como un desastre.

Mas detalles

Qué pasó

Imaginen la escena: en el corazón de Cuba, una madre se encuentra con las manos atadas. No hay electricidad, el hogar a oscuras. Y, para colmo de los males, tampoco hay gas. La mujer, desesperada, intenta lo imposible: calentar el almuerzo de su hijo pequeño. Una tarea básica que se convierte en una odisea diaria.

Subió un video mostrando cómo improvisa para lograr algo tan simple como una comida tibia. Su voz suena a cansancio, a la paciencia que se agota bajo el sol caribeño.

Dónde y cuándo

Esta historia, que parece sacada de un guion, se vive en varios rincones de Cuba. La fecha marca el jueves 19 de febrero de 2026. Los cortes de luz se alargan por horas, como sombras que no terminan de irse. Y la bombona de gas, vacía o inalcanzable, se suma al drama.

El periodista Mario Pentón recogió este testimonio, una instantánea más de una realidad extendida por la isla.

Por qué es importante

Esto no es un simple inconveniente; es un puñetazo en la mesa de la vida cotidiana. Para las familias cubanas, especialmente para los niños, la falta de servicios básicos convierte lo elemental en un lujo. Calentar una comida para un crío se vuelve una proeza. Esto agota no solo el cuerpo, sino también el espíritu, empujando la creatividad a límites dolorosos.

Es importante porque muestra la fragilidad de un sistema que ya no puede asegurar el pan caliente en la mesa.

Qué dicen las partes

La voz principal aquí es la de la madre, que clama su hartazgo. Ella dice: "no hay luz y, para colmo, no hay gas". Para ella, Cuba "ya es un desastre". Su testimonio es un espejo de muchos otros en la isla que se ven forzados a inventar soluciones. Describe cómo la necesidad de ingeniárselas “nos está matando día a día”, dejando ver un agotamiento profundo.

Hasta ahora, no se han escuchado declaraciones oficiales del gobierno sobre este caso específico que rebatan o expliquen la situación, dejando el testimonio de la madre como el eco más fuerte.

Qué viene ahora

Las denuncias como esta, que viajan de mano en mano y de pantalla en pantalla, mantienen el pulso sobre la crisis energética. Seguramente, muchas familias seguirán buscando la manera, con carbón, con leña, con cualquier chispa que les permita salir adelante. La atención se mantendrá sobre cómo estas fallas impactan a los más vulnerables, especialmente a los niños, quienes esperan que los adultos encuentren una solución.

Es un ciclo de inventiva y fatiga que no parece tener fin cercano, mientras el debate sobre los servicios esenciales sigue abierto.

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