México Negocia con EE.UU. para Proteger su Comercio Ante Envíos de Petróleo a Cuba
miércoles, 4 de febrero de 2026
En pocas palabras
México busca diálogo con Estados Unidos para esquivar aranceles por su suministro de petróleo a Cuba, priorizando su economía y el apoyo humanitario.
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Qué pasó
Un pulso de ajedrez se juega en el mapa, casi a oscuras. México, bajo la batuta de la presidenta Claudia Sheinbaum, ha movido ficha en el tablero diplomático con una serenidad calculada.
Washington, desde sus despachos, ha lanzado una advertencia clara: aranceles para quien le ponga petróleo a Cuba. Y México, con sus acuerdos y su buena voluntad, no quiere que su comercio se resfríe por ello.
Mientras tanto, La Habana espera con la mirada puesta en el mar, que el crudo siga llegando a sus costas como un bálsamo necesario.
Dónde y cuándo
La escena se despliega en los pasillos silenciosos de la diplomacia, entre el bullicio de Ciudad de México y los imponentes edificios de Washington. Fue en este febrero de 2026 cuando la presidenta Sheinbaum, desde su conferencia mañanera, puso el tema sobre la mesa.
Los protagonistas son México y Estados Unidos, con Cuba en el horizonte caribeño, esperando el flujo vital del oro negro. Es una danza de intereses y de palabras, un ir y venir de promesas y advertencias, mientras el reloj del comercio sigue andando sin pausa.
Por qué es importante
Esto es crucial, casi vital, para la economía mexicana, que no desea ver cómo sus productos se encarecen al cruzar la robusta frontera del norte. Unos aranceles impuestos por Estados Unidos serían un golpe duro para muchos bolsillos y empresas.
Además, esta situación pone a prueba el delicado equilibrio de la política exterior de México: mantener la amistad con los vecinos, tanto al norte como al sur del continente.
Para Cuba, claro está, el suministro de petróleo es una bocanada de aire fresco en su constante batalla energética, una lucha diaria por encender las luces. Es un dilema entre la solidaridad y la pura conveniencia comercial, un conflicto que pinta nuevos trazos en el mapa regional.
Qué dicen las partes
La presidenta Sheinbaum, con voz firme pero siempre conciliadora, subraya que vender crudo a Cuba no es, de ninguna manera, una acción ilegal. Lo ve como un contrato ya firmado, con tinta seca, y, más allá, un gesto profundamente humano ante la crisis que vive la isla.
"Tenemos un contrato con Cuba y queremos seguir apoyando de manera humanitaria", dijo, sin rodeos ni dobles lecturas. Desde Washington, la postura es más dura, con un tono que no permite equívocos: quien ayude a Cuba con petróleo, sentirá la presión directa en su cartera, en forma de aranceles.
Es un cruce de posturas, donde cada nación defiende su parcela, sus principios y sus intereses más apremiantes en este complejo tablero internacional.
Qué viene ahora
Los diplomáticos mexicanos se mueven con cautela, con la paciencia de un artesano, buscando el hilo preciso para desatar este nudo enredado. Habrá, sin duda, más conversaciones, más gestiones discretas para hallar un punto medio, un terreno común donde ambos puedan ceder sin perder la cara.
Mientras tanto, el apoyo humanitario a Cuba seguirá su curso, como un río que fluye, sin importar el destino de las negociaciones petroleras, que avanzan por caminos aparte.
La mirada está puesta también en el T-MEC, ese gran acuerdo comercial que une a México y Estados Unidos, y cómo esta tensión podría, o no, afectarlo. Es una partida que se juega por etapas, donde cada jugada cuenta y el desenlace aún está por escribirse en el aire, bajo el cielo de las Américas.
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